Todo poder se construye y diluye en el tiempo y en el aquí y ahora encontramos un resultado que no deja de sorprender, salvo que pretendamos hacer una reconstrucción de lo que ocurrió. Desde 1976 no teníamos un resultado de esa magnitud, recocida por mentalidades como don Daniel Cosió Villegas y Octavio Paz que marcaron el inicio lento pero inexorable del PRI como organización, sin embargo a ambos se les olvidó mencionar que la idea de un partido dominante no era solo una organzación, sino una cultura que definía los rituales de la sucesión.

En ese contexto decía en ese entonces Don Daniel los dos elementos que definían al sistema político mexicano eran: el presidencialismo como eje de mando del modelo político y el partido como eje de sucesión, bajo esa idea las distintas crisis políticas que vendrán después desde el régimen de Miguel de la Madrid tendrán su punto crítico en 1988 cuando surge el Frente Democrático Nacional con Cuauhtémoc Cárdenas y al mismo tiempo en el PAN llega la llamada corriente de los Bárbaros Del Norte encabezada por empresarios como Manuel Clouthier para enfrentar la candidatura de Carlos Salinas de Gortari que desde el ámbito de la administración pública terminó imponiéndose a una doble coalición que con dos candidatos distintos posibilitó que el modelo político continuara, pero imponiendo severos cambios en la composición del nuevo gobierno al inicio de su gestión con una doble tarea: descabezar a los dos sindicatos nacionales más importantes del país, el SNTE de Jonguitud y el sindicato petrolero con la Quina.

El segundo disenso es 1994 que aniquiló las bases de sustentación del modelo político con el asesinato del Cardenal Posadas Ocampo; los secuestros de los empresarios Lozada y Harp Helu; el surgimiento del EZLN y el asesinato de Colosio, lo que lleva a una tragedia donde el PRI obtendrá menos del 50%, pero mantendrá la gobernabilidad gracias a los acuerdos con el PRD y el PAN los cuales a partir de 1997 obtendrán el control del Congreso y ganarán varias gubernaturas, al tiempo que Roberto Madrazo llegara al PRI junto a Elba Esther Gordillo y serán los factores que posibilitaran lo que entonces se llamó la transición hasta la llegada de Fox, pero preservando el PRI el control de una mayoría relativa en el Congreso, lo que le permitió al modelo político encontrar un nuevo equilibrio de poderes.

El 2006 es un parte aguas por la situación creada por un empate técnico con una diferencia de menos del 1 %, lo que se tradujo en un problema de legitimidad del cual fue el PRI del todo ajeno, pues la disputa era entre PAN PRD y si bien AMLO habló de fraude nunca lo demostró y Calderón tampoco hizo nada para disipar una duda de la cual la única víctima sería la ciudadanía y el IFE, además de ser el inicio del lenguaje antisistema.

2012 es el retorno del PRI pero la corriente que llega es bajo la directriz de la modernidad para impulsar las reformas estructurales que enmarcan 81 reformas constitucionales y que serían: Reforma Laboral; Energética; Competencia Económica; Telecomunicaciones y Radiodifusión; Hacendaria; Financiera; Educativa; Político Electoral; Nueva Ley de Amparo; Sistema Penal Acusatorio; Reforma en materia de transparencia y Ley de Seguridad Interna. Que modificaron el modelo jurídico mexicano de raíz y donde el problema central consistió en el nivel de afectación que al pretender implementar causarían a los actores involucrados y que unidos a los cambios, trajo consigo un malestar que marcó el inicio del crecimiento de un planteamiento opositor bajo un discurso antisistema.

El punto de contraste más significativo es que el ascenso de MORENA se produce en medio de un ambiente dominado por la derecha en el mundo bajo una crisis que ha motivado el desplazamiento de todo régimen populista: ¿entonces cómo explicarnos este surgimiento tardío? Que a diferencia del 2006 sí hubiera tenido aliados internacionales, cuando hoy los regímenes como Cuba, Venezuela; Nicaragua, Ecuador y Bolivia se muestran con signos inequívocos de rechazo de su población.

La primera respuesta es que México ha estado aislado de América Latina y con una mira exclusiva hacia el Norte, por tanto ajeno a sus procesos, de esta manera nosotros comenzamos la transición a la Democracia en el año 2000 cuando la luna de miel con esta propuesta había concluido en la región; de la misma manera volvemos a llegar tarde a esta cita cuando hace 12 años estaba en boga, pero ahora no tiene seguidores, sino que son fuerzas desplazadas del poder en: Brasil, Argentina; Chile, Paraguay y Colombia y en muchos caso están en la cárcel sus dirigencias.

Pensemos entonces como surgió en México: MORENA cuando en el 2014 obtiene su registro como partido en medio de grandes dificultades que pude apreciar cuando en estados del norte como Tamaulipas no podía ni siquiera reunir 2500 militantes por lo que tuvo que insistir hasta alcanzar esta cifra. Al año siguiente en las elecciones federales intermedias obtiene una votación de poco más del 9% concentrada en la capital de la república y obtiene 5 de 16 delegaciones políticas y avances limitados en los estados de México y Veracruz.

Para el 2016 no obtiene ninguna de las gubernaturas, pero el PAN obtiene 8 y hace crecer su capital político. En el 2017 le faltaron los votos del PRD para alcanzar la gubernatura en el Estado de México y un año después conquista la presidencia, el Congreso de la Unión y 5 gubernaturas. La respuesta es simple: vaciando al PRD que tenía un techo del 30%; sumando la inconformidad de los desplazados del PRI y de la vieja clase política que hoy vuelve por sus fueros. Ante esto solo queda una definición: el sumo y multiplico a todos los inconformes bajo un discurso antisistema que tendrá que replantearse ahora, unido al problema de cómo descargarse de múltiples compromisos, tales como manejar una masa contradictoria de intereses y bajo que condiciones podrá dar una visión de unidad a esta argamasa.

El punto central sigue siendo que el convocante es un caudillo y como tal su carisma lo ha llevado al poder. Su problema central será al momento en el que el carisma se rutinice; que el contexto le ofrezca otro tipo de alternativas y que la masa convocada al voto, reclamará las promesas y no olvidemos que la sobreoferta política al superar la capacidad institucional, se traducirá en algo más que desencanto. De hecho hemos renunciado a la diversidad propia de la democracia y hemos reinstalado el corporativismo autoritario del siglo XX, de nuevo el carro completo; el mayoriteo; la política de masas que muy rápido ahoga la demanda ciudadana. En fin hemos firmado un cheque en blanco, ¿tendrán las instituciones capacidad de pagarlo?

U de G SEÑAL DIRECTA 4 de julio del 2018