En la última década las remesas se han convertido en una de las principales fuentes de ingresos para México. En el 2000 las remesas representaron el 3.4% de los ingresos en la cuenta corriente, mientras que en el 2011 contribuyeron en 5.7%. Mientras que su nivel de contribución más alto fue en el 2006, antes de la crisis, al alcanzar hasta 8.6% de los ingresos (Gómez Lovera, 2012).

No obstante lo anterior, hay que reconocer que el ingreso de México por remesas es modesto con relación al tamaño de su economía, al registrar solo una participación del 2.1% del PIB, en el año 2011, menor que lo registrado en la mayoría de las economías receptoras.

Asimismo, las remesas en México tienen una mayor contribución que los renglones de turismo, servicios factoriales y exportaciones agropecuarias; y lo superan sólo las exportaciones petroleras y manufactureras.

El avance en la tecnología permitió que las transferencias electrónicas de dinero redujeran su costo y el tiempo de espera. Por ejemplo, en 1995 poco más de la mitad de los envíos de remesas se hacía de manera electrónica y para el 2010 ya llegaban al 97 por ciento.

Tras la crisis del 2008, los envíos de remesas se vieron severamente afectados; pero la crisis no es el único factor que ha sido determinante en este comportamiento. Debemos agregar una legislación más dura en Estados Unidos hacia trabajadores inmigrantes y patrones que los empleen, así como el aumento en la vigilancia fronteriza, lo que ha disminuido la inmigración.

El aumento visto en las remesas en los últimos 12 años tiene importantes implicaciones económicas. En primer lugar, ha ayudado a reducir significativamente el déficit de la cuenta corriente, además de que ha aumentado el ingreso disponible de un importante segmento de la población.

México encabeza la lista con 96% de sus emigrantes ubicados en los Estados Unidos y significa el 98% de sus remesas, por eso este país ha sido el más afectado por la crisis de 2008 en la reducción ya que la mayoría de sus trabajadores se encontraban en el sector construcción. El más afectado por la caída en la recepción de remesas familiares es México, que recibía 26 mil Millones de dólares corrientes en 2007 y cayeron a un estimado de 22 mil millones en este 2013.

México se ubicará en 2013 como el cuarto país en desarrollo con la mayor recepción de remesas, con un monto promedio de 22,000 millones de dólares, sólo debajo de India, China y Filipinas, de acuerdo con estimaciones del Banco Mundial (BM).

Según estimaciones y proyecciones actualizadas, publicadas el 2 de octubre de 2013 por el organismo, se espera que las remesas hacia el mundo en desarrollo aumenten 6.3% este año, para llegar a 414,000 millones de dólares, y en 2016 superen el medio billón de dólares.

Los principales receptores de remesas registradas oficialmente en 2013 son India (con aproximadamente 71,000 millones de dólares), China (60,000 millones), Filipinas (26,000 millones), México (22,000 millones), Nigeria (21,000 millones) y Egipto (20,000 millones de dólares).

En el caso de México, el monto estimado significará el 5.4%. Este volumen hacia los países en desarrollo seguirá incrementándose fuertemente a mediano plazo, a una tasa de crecimiento anual promedio de 9.0%, hasta alcanzar 540,000 millones en 2016.

Según la reseña sobre migración y desarrollo del Banco, se proyecta que las remesas mundiales, incluidas las que se envían hacia países de ingresos altos, sumarán 550,000 millones de dólares este año, para llegar a una cifra récord de 707,000 millones en 2016. El gerente del equipo de migración y remesas del Grupo de Perspectivas del Desarrollo del Banco, Dilip Ratha, comentó que las remesas son el vínculo más concreto y menos controvertido entre migración y desarrollo.

México recibió en los primeros once meses de 2013 un total de 19,801 millones de dólares por concepto de remesas enviadas por sus emigrantes, lo que representó una baja del 4.5% con relación al mismo período de 2012 (Banco de México, 4 Enero 2014).

Según los datos del Banco Central, en los primeros once meses de 2012, México captó 20,733 millones de dólares enviados por los mexicanos en el exterior. En noviembre de 2013, el monto de remesas se ubicó en 1,693 millones, cifra 0.05% mayor a la del mismo mes del año anterior, cuando se recibieron 1,692 millones.

El ligero aumento en noviembre supuso el cuarto mes consecutivo con incremento desde que en agosto de 2013 rompió una racha negativa de 13 meses. En el undécimo mes de 2013, la remesa promedio fue de 288 dólares, inferior a los 300 de noviembre de 2012, y la mayoría de los envíos se realizaron por medio de transferencias electrónicas.

En todo el año 2012 (enero-diciembre), las remesas sumaron 22,438 millones. Los analistas pronosticaron para 2013 una caída en la captación de remesas, pero también un repunte para 2014. A pesar de que el envío de remesas a México acumula cuatro meses consecutivos de crecimiento, se estima que al cierre de 2013 se mantendrán en niveles inferiores a los registrados en 2012, prevé BBVA Research.

En su análisis «Flash Migración México» (3 Enero 2014), estima que «para 2013 las remesas registren un decremento acumulado a lo largo de todo el año de menos 4.2%», por lo que se mantendrían en niveles inferiores a los registrados en 2012. Agrega, registraron un aumento de 0.09% a tasa anual, acumulando de esta forma cuatro meses consecutivos con crecimiento a tasa anual, que inició en agosto de 2013. Este aumento, estuvo acompañado de una recuperación del empleo en Estados Unidos.

Las estadísticas aquí citadas, nos permite afirmar que a partir del año 2008, con el inicio de la crisis económica de EUA, se redujeron paulatinamente los envíos de remesas de migrantes mexicanos, sin embargo se observa que a partir del año 2011 y 2012 se iniciaron a incrementar nuevamente estos envíos.

Por ello, según expertos como Massey y Durand (2013), estiman que México volverá a retomar las fuertes cantidades de remesas registradas hasta antes de la crisis (26 mil millones de dólares en 2007), por lo que es factible que estas pasen de los actuales 22 mil millones de dólares a cifras cercanas a los 25 mil millones de dólares en 2016.

Un reto mayor a superarse, más que el monto absoluto de remesas, es el destino de las mismas, por lo que se seguirá motivando el aprovechamiento en actividades productivas, por medio de estímulos de programas como el 3×1 de Sedesol, que acompaña a los clubes de migrantes con inversiones para empresas y proyectos productivos generadores de empleos y de valor agregado.

La dependencia y el subdesarrollo, podrían reorientarse hacia una cogestión y autogestión productiva, abonando para que las remesas se conviertan en una auténtica fórmula de codesarrollo compartido, entre los migrantes, gobiernos y sociedad civil.