Según el algoritmo de Facebook soy un buen prospecto para lanzarme toda la publicidad relacionada con coaching de emprendedores. Específicamente me llamó la atención un sitio de un escritor que renunció a su empleo y ahora se dedica a viajar por el mundo y generar ingresos simplemente escribiendo. Ah qué bonito sería eso, me digo, cuando por curiosidad entro a esas páginas cuyas fotos de paisajes hermosos y un chico bastante atractivo posa con una libreta y una montaña de fondo y me invita a que pague por un curso para lograr ese sueño.

Quizá en otro tiempo hubiera cuestionado ¿qué es más importante, la euforia de seguir un sueño o una vida monótona pero estable? Analizándolo, gran parte de los errores de mi primera juventud fueron por seguir sueños o por dejarme llevar por un impulso. Y aprendí la lección. Aprendí también que la temprana edad adulta y las (malas) decisiones son las que definen el resto de la vida. Leí que en los primeros años del niño se define su salud emocional, bueno, algo así sucede con las personas. Malas decisiones escolares, profesionales, personales, financieras y conyugales hacen mella por décadas, quizá para lo que resta de vida.

Reviso los cursos que me prometen el éxito, tener una vida de lujos y riqueza si te vuelves tu propio jefe. Esos cursos tan de moda de liderazgo, esa nueva corriente de ser coach y motivador. Esos grupos que veo de lejos y que me sorprende la cantidad de adeptos que tienen.

Lo cierto es que a esta altura de mi vida tengo otras prioridades en mente. Después de ver la cantidad de personas que han perdido su empleo con la alternancia de gobierno en Tamaulipas y ahora con el cambio de administración federal, me siento afortunada de conservar un empleo. Sencillo y rutinario, sí, pero con la certeza que al menos cada determinados días tendré una cantidad modesta para ir pasándola. Ahora ya no pienso en la fama y la fortuna, con un empleo que me dé servicio médico y prestaciones de ley me siento tranquila.

Me provocó mucha gracia que el mismo día que se lanzó la Estrategia Nacional de Lectura, Andrés Manuel López Obrador exhortó a las personas a no buscar la felicidad en los bienes materiales y ser felices en un sentido metafísico. Ojalá la metafísica pagara los servicios y surtiera la despensa. Aunque ya no pienso tanto en perseguir sueños ni en la búsqueda desesperada por el éxito, admito que contar con un capital e ingreso seguro da alivio, tranquilidad y un buen sueño por las noches.

Quizá la persona más rica y exitosa es la que encontró su función en este mundo, en su cubículo, en su escritorio, en su lugar de trabajo. La búsqueda de la felicidad y la realización de los sueños no debe acarrearnos ansiedad ni frustración. No le crea todo a los coaches, quizá la felicidad ya la tiene, solo hace falta que se dé cuenta.