Un país enfermo

Columna: Columna Invitada

Por Sergio Abdías Altamirano Herrera martes, 9 de enero de 2018
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Nadie puede negar, que nuestro país agoniza. En vísperas de un proceso electoral que definirá el futuro de la nación, México yace postrado en la cama de un hospital, atendido por un equipo de expertos en materia de salud que sienten la frustración de no poder hacer nada acorde a los síntomas presentados por el paciente.

La inseguridad, campea en toda la República, los ciudadanos son golpeados por los continuos incrementos de los combustibles, y su inevitable efecto desencadenante en los precios de todos los alimentos, vestido, calzado, escuela, luz, agua. Automóviles y muchas otras cosas más.

La pregunta recurrente es: ¿Qué podemos hacer para salvar a México? ¿Acaso acudiremos a doctores extranjeros que vengan a solucionar lo que nuestros médicos no pueden resolver?

Porque por ejemplo, allí tenemos al cardiólogo, recetando para la presión—social— y no pasa nada. También está el especialista en problemas de circulación—económica— y no puede solucionar un mal que aqueja a la comunidad por causa del modelo neoliberal que nos agobia desde hace más de 20 años. ¡Ah, pero espérate! ¿Qué me dices de los cardiólogos y el problema del corazón? Si hasta la fecha, no han podido identificar las causas de la confusión de las ideas—la ideología— entre nosotros los mexicanos.

Ya, las motivaciones por el interés público y el bien común, se han perdido, y con ello, han quedado atrás, las ideas y los pensamientos que impulsaban a las multitudes a tomar la iniciativa y salir a la calle en forma organizada a protestar por tantas penurias y condiciones de pobreza que tienen al país abandonado, con corrientes migratorias que parten de su lugar de origen, buscando en otra parte, el trabajo, la casa y el sustento para sus familias que el gobierno les prometió y hasta este día, no les ha podido cumplir.

Bueno, y ¿a dónde dejamos a los psiquiatras, los cuales hasta este momento, se sienten incapacitados para ordenar el cerebro de nuestro presidente, Enrique Peña Nieto, el cual, sigue cometiendo errores y pronunciando disparates en cada foro nacional e internacional?

No, no, no.

No cabe duda, la nación sigue navegando sin rumbo y sin destino, sin ningún capitán al mando que evite el hundimiento de la misma, cual “Titanic” del 2018 chocando con un gigantesco bloque de hielo, en el Ártico.

Por lo anterior, los hombres comprometidos con la justicia, la libertad, la equidad de género, el empleo y la defensa a ultranza de la soberanía nacional, tenemos la convicción de dar la batalla cívica, en el próximo proceso electoral.

Propiciando las condiciones para que nadie se quede en casa, acudiendo a las urnas y votar por el candidato que mejor garantice el cumplimiento de sus promesas de campaña. Es la hora del cambio, México lo reclama nuestros hijos y nuestros nietos, lo necesitan.

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