Existen alimentos que han sido protagonistas de muchas controversias a lo largo de los años y sobre los que, incluso, los especialistas en salud y nutrición han cambiado de opinión con el tiempo.
La verdad es que un alimento no es bueno o malo por sí mismo, sino que es la dieta que llevamos en conjunto lo que puede ser beneficiosa o no para nuestra salud. Es decir, la cantidad, la calidad, la variedad y la proporción de los diferentes alimentos que comemos.
Uno de estos alimentos es el huevo, al que en un principio se le consideraba causa del colesterol alto. Por lo tanto, no hay ninguna necesidad de eliminarlo de la dieta, más bien al revés: es un alimento de un gran valor alimenticio, muy rico en nutrientes, con proteínas de alto valor biológico, lecitina, minerales y vitaminas.
El café se eliminaba de las dietas de las personas con tensión arterial alta, pero ahora se sabe que es rico en antioxidantes -los polifenoles-, por lo que protege al organismo contra la oxidación celular y los radicales libres. Entre sus virtudes se señala que es bueno para el corazón y las arterias, también para el hígado, y está relacionado con una menor incidencia en diabetes.
La carne de cerdo se ha asociado con problemas cardiovasculares y de aumento de peso, lo que hizo que se restringiera su consumo, pero la verdad es que es una de las más completas, es muy magra -apenas 110 kcal por 100 gramos-, con un aporte de grasas monoinsaturadas -consideradas saludables- mucho mayor que en otras carnes, y con un interesante contenido en ácidos grasos omega 3, al igual que el pescado. Además, es muy rica en proteínas, vitaminas y minerales.