Sientes envidia –y no exactamente de la buena– hacia los privilegiados que se duermen ni bien apoyan la cabeza en la almohada. ‘¿Por qué a mí?’, te preguntas cada vez que te acuestas y el sueño te abandona, dejándote sola… con tu insomnio.

A las causas típicas del problema se le suman motivos de lo más curiosos. ¡Descubre qué es lo que podría estarte impidiendo conciliar el sueño!

La última copa de vino del día. Vamos a hacer una concesión: el alcohol tiene efectos sedativos que pueden ayudarnos a dormir; el problema es que evita que caigamos en los estadios más profundos del sueño y suele provocarnos despertares en medio de la noche, de acuerdo con la Clínica Mayo. Piénsalo dos veces antes de acompañar la cena con esa copa de vino tinto.

Tu sostén. No te acuestes con tu sostén deportivo puesto. De acuerdo con un estudio japonés publicado en el año 2000 en la revista científica Chronobiology International, las telas ceñidas tienen el potencial de interferir en tu ciclo de sueño, al elevar tu temperatura corporal y disminuir los niveles de melatonina (la “hormona del sueño”).

El (bendito) sexo femenino. Solo por el hecho de ser mujeres, somos más propensas que los hombres a tener dificultades para conciliar el sueño, permanecer dormidas y experimentar somnolencia diurna, según datos difundidos por el sitio de la Fundación Nacional del Sueño de EEUU. ¡Injusticia!

De acuerdo con la Clínica Mayo, esto se debería a las variaciones hormonales durante el ciclo menstrual y la menopausia. El insomnio también es común durante el embarazo, señala el portal de la institución médica.

Tu móvil. No es la primera vez que una investigación científica vincula las pantallas –y nuestra esencial imposibilidad de desenchufarnos del trabajo a la hora indicada– con el insomnio. Un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Michigan, publicado este año en la revista científica Organizational Behavior and Human Decision Processes, arribó a la conclusión de que las personas que usan sus teléfonos móviles para, por ejemplo, responder correos electrónicos después de las 9 de la noche, no duermen del todo bien y son menos productivas al día siguiente.

Además, el líder del trabajo, el profesor Russell Johnson, señaló a Yahoo Shine que los smartphones emiten una luz azul que inhibe la melatonina.

La edad. Aparte de lidiar con las arrugas, la flaccidez y los dolores, si tienes más de 60 puede que experimentes cambios en tus patrones del sueño.

Una cena abundante. Comer demasiado y muy tarde podría mantenerte despierta, según la Clínica Mayo. La pesadez, la acidez o el reflujo son enemigos del buen dormir. La institución sí da luz verde para los tentempiés nocturnos (livianos).

Ese vicio. Un estudio publicado en 2008 en la revista científica Chest, halló que las personas que fuman son cuatro veces más propensas a sentirse cansadas por la mañana, después de haber, supuestamente, dormido toda la noche. Los científicos apuntaron que los fumadores pasan menos tiempo en las fases profundas del sueño que sus pares abstemios.