El sentido de la intuición
Ya sea que lo llamemos sentimientos viscerales, un “sexto sentido” u otra cosa, todos hemos experimentado la intuición en un momento u otro. Los psicólogos señalan que recogemos información de manera subconsciente sobre el mundo que nos rodea, lo que nos lleva a percibir o conocer información aparentemente sin saber exactamente cómo o por qué lo sabemos. El problema para la ciencia es que los casos de intuición son difíciles de probar o estudiar.

Estudios recientes han dado algunos pasos para ahondar sobre este don, hasta entonces considerado un don espiritual o un poder psíquico especialmente ligado a las mujeres. El psiquiatra Peter C Whybrow reconoce que la intuición es un componente principal para sintonizar el cerebro, denominándola un autoconocimiento reflexivo gobernado por una red neuronal preconsciente.

Esta red está informada por patrones aprendidos previamente, que ayudan a determinar las reglas morales, los hábitos adquiridos y las creencias. Al igual que sucede como cuando aprendemos a andar en bicicleta, a esquiar o a capturar una pelota, tras la repetición, archivamos esta información en nuestro cerebro y ya no volvemos a pensar en el asunto, liberando espacio cognitivo para poner atención en otras cosas. Parece ser que cuando surge un patrón reconocible, la intuición aflora a la luz de forma espontánea.

La existencia de la telepatía
En torno a la telepatía o “comunicación inalámbrica” entre dos cerebros humanos la ciencia ha revelado que no es plausible desde el punto de vista de la física, pues no existe una sección cerebral con capacidad de actuar como emisora o receptora de comunicaciones a distancia ni existe la potencia electromagnética suficiente, pero el debate y las dudas persisten en torno al fenómeno.

Los experimentos sobre telepatía no han arrojado resultados concluyentes: los 88 “experimentos ganzfeld” realizados entre 1974 y 2004 mostraron un índice de aciertos telepáticos del 37% -que al repetirse quedaron en un 34%-, mientras que el bioquímico Rupert Sheldrake de la Universidad de Cambridge, realizó un experimento telepático entre 2003 y 2004 con 571 intentos de comunicación telepática con 63 voluntarios y un porcentaje de aciertos de un 41%.

Otro experimento no concluyente fue el llevado a cabo por Montaque Ullman y Stanley Krippner del Maimonides Medical Center de Brooklyn (Nueva York), centrado en la transmisión telepática durante el sueño. Los resultados sugirieron que en algunos casos la imagen que se encontraba en la mente del emisor aparecía en el sueño del receptor.

Roger Penrose, físico y matemático experto en la Teoría de la Relatividad, ha subrayado la posible existencia de una biofísica cuántica de la mente en una tesis que abre puertas para un nuevo campo de investigación.

Sin embargo, todavía queda mucho por investigar en lo tocante a la telepatía, a la telequinesia y a fenómenos paralelos como los sueños premonitorios.

Fantasmas y espíritus
Desde la obra de Shakespeare MacBeth hasta el programa de NBC Medium, los espíritus de los muertos tienen una dilatada presencia en diversas culturas, religiones, creaciones artísticas y folclore popular. Incluso algunas personas han afirmado comunicarse con seres vivos difuntos o tener experiencias paranormales con fantasmas.

La ciencia no ha podido resolver todos los enigmas ligados a la presencia de espíritus, aunque sí ha podido aportar a la discusión explicaciones como que el infrasonido, situado entre 7 y 19 Hz, puede provocar en ciertos individuos dolor, miedo, irritación y pánico, que los campos electromagnéticos -también asociados a la presencia de fantasmas- obedece a las condiciones geológicas del lugar o que el movimiento de la ouija se debe a dos fenómenos: la tendencia predictiva del cerebro humano y la pérdida del sentido de agencia, tal y como reveló un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Aarhus en Dinamarca.

También juega su baza el “efecto ideomotor” es un fenómeno psicológico en el que un sujeto realiza movimientos supuestamente inexplicables como la kinesiología aplicada, la psicografía, la radiestesia, la llamada «comunicación facilitada»y la ouija. Puedes ampliar la información sobre él aquí.

UFOs
No hay duda de que existen OVNI (objetos voladores no identificados). Muchas personas ven cosas en los cielos que no pueden identificar, desde aviones hasta meteoros. No obstante, numerosas personas han atribuido estos destellos o visiones con naves espaciales, UFOs y alienígenas procedentes de otras civilizaciones, generándose numeroso material, programas especializados, teorías conspiranoicas e incluso quedadas para avistamientos.

La ciencia no ha podido todavía confirmar ni probar con el método científico si alguna de estas apariciones o luces misteriosas obedece a la llegada de extraterrestres a nuestro planeta habitado, y muchos de ellos se vinculan a experimentos militares aéreos.

En 1977, Peter Sturrock, un profesor de ciencia espacial y astronomía en la Universidad de Stanford, envió 2611 cuestionarios sobre los avistamientos de OVNIS a miembros de la Sociedad Americana de Astronomía. De las 1.356 respuestas, el 4,6% informó haber presenciado o registrado fenómenos aéreos inexplicables, una tasa que corresponde con la cifra de avistamientos que nunca se llegaron a resolver.

También dentro de la propia comunidad científica hay disidencia de posturas: un profesor de astronomía de Harvard, Abraham Loeb, aseguraba recientemente que una nave extraterrestre ha sobrepasado la órbita de Júpiter en dirección a la Tierra y que ‘Oumuamua’, el objeto espacial visto en 2017, se trata de un ovni enviado por otra civilización.

Experiencias cercanas a la muerte y vida después de la muerte
Las personas que alguna vez estuvieron cerca de la muerte a veces han informado sobre varias experiencias místicas con diferentes variables -desde ver la luz al final del famoso túnel, reunirse con seres queridos, tener experiencias extra-corporales o experimentar una sensación de paz-.

Los escépticos sugieren que las experiencias se pueden explicar como alucinaciones naturales y predecibles de un cerebro traumatizado, mientras que algunos científicos han asociado las ECM con la experiencia inducida por el potente serotonérgico, N, N-Dimetiltriptamina (DMT), una molécula presente en el cerebro y que segregamos en pequeñas dosis cuando soñamos y en grandes al nacer y al morir.

El DMT es un poderoso compuesto psicodélico -que a nivel farmacológico pertenece a la familia de la triptamina- descubierto en la ayahuasca- cuyo consumo está ligado a diversas culturas indígenas y amazónicas. Una investigación llevada a cabo en el Imperial College de Londres y recogida por la revista Frontiers in Psychology, ha revelado una gran similitud de percepciones entre aquellos que han tenido una ECM y voluntarios sanos a los que se les ha administrado DMT.

Por otro lado, un estudio de personas en paro cardíaco en 2015 encontró que cuando el corazón se está muriendo, recibe señales del cerebro que trata de mantenerse activo. La cifra de señales podría ser responsable de las experiencias cercanas a la muerte, según los investigadores. No obstante, este terreno sigue siendo, pese a los tímidos avances, uno de los grandes misterios que afronta la ciencia en la actualidad.