México, 28 Mar. (Notimex).- Durante el encuentro intelectual “Octavio Paz y el mundo del siglo XXI”, Celso Lafer dijo que el literato “supo distinguir la realidad de lo imaginario; Jorge Edward afirmó que “es el ensayista poeta por definición”; Jorge G. Castañeda espetó: “¿Qué hago aquí? ¡Yo no lo conocí!”, y Julio María Sanguinetti recordó que el Premio Nobel “tuvo la magia de decirlo todo con una palabra”.

Lo anterior, hoy en El Colegio Nacional de México, al celebrarse la mesa “La democracia en el orbe iberoamericano”, que fue moderada por Fabienne Bradu, traductora y crítica literaria francesa avecindada en México desde 1976. Ante el retraso de Jorge G. Castañeda, tuvo tiempo para evocar a Paz cuando puso una condición para sus festejos.

“Él nos decía que no se hablara mucho de él”, señaló Bradu, a la vez que destacó: Octavio Paz era generoso, sumamente amable con los jóvenes que colaboraban con él en la revista “Vuelta”, como fue mi caso.

“Para nosotros, era un lujo conocer y trabajar con el poeta y Nobel de Literatura 1990”, agregó la literata.

“La tradición sigue y hoy me siento abrumada y apabullada por estar con estos hombres en la mesa”, dijo, y los defino como “hombres que fueron del poder”.

Eso, porque si bien todos son intelectuales y académico de solida formación, también han ocupado cargos públicos en diferentes grados, “y ellos sabrán si eso ha cambiado su visión de la posición de los intelectuales ante el poder”, acotó.

Celso Lafer, Jorge Edwards, Jorge G. Castañeda y Julio María Sanguinetti hablaron hoy de la Latinoamérica que Paz ya no conoció.

“Actualmente todos escriben en periódicos y revistas del mundo y ejercen el libre derecho a la opinión, son intelectuales y políticos”, subrayó quien fuera colaboradora de Octavio Paz, para dar paso a cada una de las ponencias de la sesión.

Jurista, profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sao Paulo, Brasil, canciller en dos ocasiones, ministro de economía, autor de muchos libros sobre América Latina y ex alumno de Octavio Paz, Celso Lafer fue el primero en hablar y subrayó: La idea básica actualmente es pensar cuál es la actualidad de la reflexión de ese personaje para el siglo XXI.

“Sus análisis tienen la capacidad de distinguir lo real de lo imaginario en una época de universos precarios, como lo fue el siglo XX. No nacemos libres, la libertad se conquista, señaló Octavio Paz en una ocasión, y siempre sostuvo que sin libertad, la democracia es una quimera, a la vez que defendió la libertad, porque la democracia es indisoluble de la libertad”, añadió.

En su oportunidad, Jorge Edwards, escritor y diplomático chileno en La Habana y París, comentó que Paz fue el típico poeta y ensayista que se refugió en las fallas de la administración.

Ante cientos de personas que siguen el desarrollo del encuentro enmarcado en los 100 años del nacimiento del autor de “El laberinto de la soledad”, declaró: “Mi relectura de las obras de Octavio Paz, que son constantes, me hace pesar que en el origen de toda la experiencia vital está la poesía.

“Cuando un hombre en su juventud descubre la belleza de la palabra poética y su fascinación, como fue el caso de este escritor e intelectual, esa persona está perdida, porque pasa a ser un disidente, un rebelde, un incomodo y hasta un ensayista político”.

Pero, abundó, lo que define mejor a Paz y muestra su relación con la política, es que fue un poeta ensayista. “Fue ensayista porque fue poeta; como poeta fue ensayista y como ensayista fue poeta, pues una cosa va de la mano de la otra. Es el ensayista poeta por definición, hombre con respuestas para muchas cosas y un ser humano con muchas preguntas”.

Gran parte del pensamiento de Paz se puede definir como la identidad de México, Latinoamérica y de él mismo, concluyó Edwards, quien al margen de la mesa de trabajo se declaró total y absolutamente amante de la obra de Octavio Paz y, prueba de ello, es que ha desmenuzado sus poemas y ensayos en la búsqueda de nuevas luces para el hombre y el mundo.

Luego, Jorge G. Castañeda, diplomático mexicano, ex aspirante a la presidencia de la República y uno de los intelectuales del país más criticados y discutidos por haber ocupado cargos públicos, confesó no haber conocido a Octavio Paz, aunque su padre sí.

“Le tengo respeto a Octavio Paz, pero no lo conocí ni he sido un lector asiduo de su obra, por lo que no sé exactamente qué hago aquí. Hay personas que lo conocieron y conocen mejor que yo”, señaló a la concurrencia sin el menor signo de empacho.

Sin embargo, el canciller retomó, muy someramente, sólo algunas ideas de Octavio Paz sobre las relaciones de México con el extranjero.

Así, Jorge G. Castañeda habló, con conocimiento de causa evidente de algunas naciones de esta zona del mundo, como Venezuela y otras, de las cuales hizo una semblanza de lo que ha sucedido en los últimos tiempos.

En ese sentido, dijo, no creer en el intento de golpe de Estado que hace unos días denunció el gobierno de Venezuela. “Es una fanfarronada para impresionar”, aseguró.

ejb