Jueves 11 de junio de 2015.- Aunque también es compositor y arreglista, el músico mexicano Eduardo Diazmuñoz (DF, 1953) se asume ante todo como director de orquesta, profesión en la que este año cumple cuatro décadas de trayectoria.

Lo mío es ser más director, intérprete de otros compositores, difusor, sobre todo, de la música mexicana; una bandera, esta última, que enarbolé desde hace mucho tiempo, explica el también pianista, productor y editor.

Traigo la composición en el alma desde los 18 o 19 años de edad, pero entendí que el compositor en este país vive de milagro, y de repente mi carrera como director comenzó a despegar.

Adscrito actualmente a la Universidad de Sidney, como presidente del área de dirección y titular de la Sinfónica del Conservatorio de esa institución, el maestro hace tales aclaraciones en entrevista con motivo del estreno mundial de su obra Los inesperados caminos del espíritu.

Será la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ofunam) la responsable de interpretarla, este fin de semana, con la batuta huésped del propio Diazmuñoz, quien entre 1981 y 1984 fue director asociado de esa agrupación, al lado de Enrique Arturo Diemecke.

La pieza de estreno es una suite realizada por el autor a partir de la música que escribió en 2010 para la película Espíritus de triunfo, de Miguel Rico Tavera, la cual fue estrenada en 2012.

“Hice esta obra para que tuviera vida de forma independiente; no hace referencia a la película. Es música per se, emotiva ciento por ciento. Tiene algo de programática, aunque no lo es; algo de descriptiva, pero no es tal. Más bien describo en ella los estados de ánimo a los que me enfrenté cuando estaba componiéndola”, explica.

Robarle horas al sueño

Eduardo Diazmuñoz cuenta que su etapa más productiva de compositor fue entre los 19 y los 30 años, edad en la que su carrera en la dirección orquestal comenzó a despuntar y exigir su atención casi de tiempo completo.

Con más de 150 obras suyas estrenadas, comenta que la única manera para crear música ha sidorobándole horas al sueño y siendo muy disciplinado, aunque reconoce que ahora su ritmo de producción es menor al de hace algunos años.

El máximo estímulo para componer, dice a La Jornada, essentir que puedo ofrecer mi mundo sonoro interno con mis congéneres. Siento que es una necesidad, más que obligación, de poder sacar lo que tengo adentro.

El ex titular de las orquestas Sinfónica del Estado de México y de Baja California se dice satisfecho y muy contento de lo que ha logrado en 40 años en la dirección orquestal.

Sé que tengo muchos retos delante de mí, pero he cumplido con 90 por ciento de mis expectativas de cuando tenía 20 años, y cada vez que estoy frente a una orquesta el estímulo es inenarrable; es pura vida, afirma.

“La música ha sido muy generosa conmigo. Cierto, he tenido algunas circunstancias ingratas, aunque, todas ellas, extramusicales. Gracias a la música soy quien soy: he conocido muchísimas personas tan bellas, tantos países, tantas culturas… La música es mi vida, la venero, la adoro. Como decía Nietzsche, la vida sin música sería un error.”

Además del estreno de la obra de Diazmuñoz, la Ofunam interpretará elConcierto para trompeta de Alexander Arutunian, Bacanal de Sansón y Dalila, de Saint-Saëns, y El mar, de Debussy.

Los conciertos serán este sábado y domingo, a las 20 y 12 horas, de forma respectiva, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario (Insurgentes Sur 3000).