Ciudad de México, 10 de junio (SinEmbargo).- La historia del baterista de jazz Adrián Oropeza es la de un artista mexicano dispuesto a todo para desplegar la pasión por la música que le gusta.

En ese sentido, como bien lo cuenta en entrevista, sigue el destino de muchísimos músicos nacionales que están fuera del mercado comercial, un hecho que si bien los obliga a echar mano de mucha imaginación para concretar sus proyectos, no les impide construir una carrera en torno al arte en el que creen y defienden a capa y espada.

Ahora, inmerso en la producción de Amaneceres, su tercer álbum, Oropeza, licenciado en jazz por la Escuela Nacional de Música, quien encabeza su propio trío y forma parte del cuarteto H3A y Sattva Proyect, ha ideado un mecanismo de fondeo para editar un trabajo que cuenta con la participación del reconocido pianista francés Manuel Rocheman y del también destacado contrabajista mexicano Agustín Bernal.

Amaneceres está integrado por nueve composiciones, siete originales y dos arreglos de piezas tradicionales mexicanas, una propuesta musical que el baterista tiene desde 2006.

“Amaneceres”, “Volcanes”, “Miradas al Oriente” y “Quietud” evocan los despertares que se admiran en el oriente de la ciudad de México. “Rocheman” está dedicada a Manuel Rocheman, extraordinario pianista que plasmó su talento en el disco y “Amelie” es una composición dedicada a la periodista Amelia Rojas, esposa de Adrián Oropeza.

“Coincidencias” es una pieza que evoca los momentos y coincidencias que se dan al conocer personas que comparten el mismo deseo de hacer música.

“Saguinita” y “Peregrina” son arreglos especiales a estas piezas tradicionales mexicanas, que complementan y redondean el álbum.

LA ENTREVISTA

–¿Cómo comenzó el proyecto de Amaneceres?

–Hace un tiempo tuve la fortuna de entrar en contacto con Manuel Rocheman, un pianista francés muy reconocido, le mandé mi música, le gustó y empezamos a planear tocar juntos. Pudimos traerlo a México gracias a la Alianza Francesa de Monterrey y tocamos en el marco de la Feria del Libro de allá. Invitamos a Agustín Bernal, un gran conocedor del jazz de Francia y formamos un trío para la ocasión. Fue un encuentro muy afortunado. Grabamos las rolas nuevas para el disco, fue todo un proceso de desarrollo de las piezas, buscamos el mejor piano posible e incluso llegamos a tocar en el Festival de Jazz de Morelia, invitados especialmente por Juan Alzate.

–¿Este es tu primer disco independiente?

–Sí, los dos anteriores fueron realizados con apoyo del FONCA. En Amaneceres colaboró la Alianza Francesa, usamos el dinero de los conciertos, algunos ahorros y también la colaboración del dueño de The Jazz Place (nuevo club de jazz en Galerías Plaza de las Estrellas), quien se ha vuelto una especie de mecenas para los músicos mexicanos de jazz y apoya muchos proyectos. Oliver Hernández, director del Festival de Jazz de Hidalgo, es otra persona a la que tengo mucho que agradecer. Nos ha invitado a presentar el disco en el Teatro Gota de Plata, el próximo 1 de agosto, en el marco del festival.

–¿Cómo es la campaña de fondeo para el disco?

–La decidimos hacer para conseguir los fondos que hacen falta para la postproducción y la verdad es que nos ha ido muy bien. Lo hicimos a través de la Plataforma Fondeadora y no sólo se trata de pedirle dinero a la gente, sino también de generar un vínculo con las personas que gustan del jazz.

–¿Con qué músicos presentarás el disco?

–Tengo la fortuna de contar con la colaboración de Álex Mercado, hoy por hoy uno de los pianistas más reconocidos de nuestro país, que siempre está metido con sus propios proyectos, haciendo un trabajo muy importante.

–Hay público para el jazz en México, ¿verdad?

–Sí, público de jazz hay. Tenemos no obstante que hacer una ardua labor para llegar a ese público. No somos músicos comerciales, no tenemos apoyos de televisoras o disqueras, somos artistas independientes. Esta labor de fondeo me ha conmovido mucho, no sólo por todo lo que la gente nos ha ayudado, sino también por todo lo que esa misma gente difunde de nuestra música en sus respectivas redes sociales. El trabajo de difusión de ciertos periodistas y medios también es muy importante.

–Solía decir Charly García que el baterista es ese tipo que le lleva los equipos a los músicos, ¿cómo es en el mundo del jazz?

–(risas) Bueno, la batería y el bajo son los instrumentos que proporcionan la base rítmica en cualquier género y en el mundo del jazz ha cobrado gran protagonismo. Con la batería se pueden generar diálogos y emociones y tiene un papel muy importante en la música. No concibo, además, un músico de cualquier instrumento que no sepa armonía y composición. Eso sí, de las bromas no nos libramos y hasta yo mismo me las hago.

–Jack DeJohnette es un baterista que hace discos

–Uno de mis ídolos. De hecho, el trío que forma con Gary Peacock y Keith Jarrett es mi favorito. DeJohnette también toca el piano y tiene discos donde toca sólo el piano. En sus discos como baterista encara otro tipo de búsquedas. Me gusta más el baterista que se integra aun cuando encabece un proyecto solista a otros músicos que admira. Ha sido muy bueno para mí juntarme con músicos que considero mejores que yo, como Daniel Wong, Álex Mercado, en su momento el maestro Enrique Nery, Agustín Bernal…eso es algo realmente enriquecedor.

–¿Por qué te hiciste baterista de jazz?

–Mi padre es pianista y yo también toco el piano. He sido amigo de Antonio Sánchez desde que éramos muy niños y tengo un primo baterista. Así que de ese modo comenzó a gustarme la batería y decidí que ese iba a ser mi instrumento principal.