México, D.F.- El Museo Nacional de las Culturas se transformó por primera ocasión en una sala de conciertos, el pasado domingo en que se celebró el Día Internacional de los Museos. El tenor Oswaldo Martín del Campo y la soprano Martha Llamas, quienes participaron en el programa Un canto en el museo, ópera en sala, enseñaron al público asistente que hay distintas formas de apropiarse de estos recintos llenos de cultura: una de ellas es a través del bell canto.

Los intérpretes realizaron una singular visita guiada por algunas salas del recinto, pues lejos de hablar de las piezas ahí contenidas interpretaron algunas arias de las óperas Turandot, Nabucco, Rinaldo y Aída. Los intérpretes estuvieron acompañados en este viaje por las antiguas civilizaciones por el pianista Abd El Hadi Sabag.

El tenor Oswaldo Martín del Campo explicó que la propuesta no es musical sino ambiental, pues se trata de lograr que los asistentes se transporten a otra época y conozcan cómo veían el mundo los seres humanos de otras épocas y culturas.

Ante un público integrado por numerosas familias con niños pequeños, que no perdieron detalle de la presentación, los cantantes comenzaron el recorrido en la Sala del Pacífico del MNC del INAH, donde se exhibe la muestra Títeres de Asia. Ahí los esperaban figuras de sombra que sirvieron de apoyo para narrar los amores de la princesa Turandot, cuya música escrita por Giacomo Puccini resonó en todo el recinto.

En esta nueva forma de apropiarse del museo, los visitantes centraron su atención para escuchar y disfrutar del regalo musical que continuó en la sala dedicada a Grecia, donde los cantantes con antifaces interpretaron fragmentos de las óperas Orfeo y Eurídice, del alemán Christoph Willibald von Gluck, y Lascia ch’io piang, de la ópera Rinaldo de George Fridrik Haendel.

En la sala de Persia, los cantantes entonaron el coro Va pensiero, de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, que cuenta la historia de los judíos esclavizados en tierras de Babilonia por el rey Nabucodonosor. Al finalizar, el tenor se acercó a una vitrina en la que se expone un cilindro semejante a los que el monarca enterraba en cada ciudad conquistada.

El recorrido culminó en la sala de Egipto donde se interpretó el final de la ópera Aída, también de Verdi, país donde se sitúa la obra estrenada en El Cairo en diciembre de 1871. El público asistente estalló en aplausos de agradecimiento por este recorrido musical en el que pudieron darse cuenta que las piezas del museo también pueden ser narradas a través de la música.

vmp

 

Un canto al museo, ópera en sala, se presentará nuevamente el viernes 23 de mayo a las 16 horas en el Museo Nacional de las Culturas, Moneda 13, Centro Histórico.