México, 16 Jun (Notimex).- El Museo de las Culturas de Oaxaca, Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, alberga la exposición «Semillas de vida. La sexualidad en Occidente», integrada por 205 piezas prehispánicas elaboradas en barro, piedra y concha.

Abierta hasta el 30 de agosto, esta muestra ofrece un acercamiento a la cosmovisión de las antiguas culturas del Occidente de México, donde el sexo se relacionaba con lo divino, el orden del universo y la naturaleza, destacó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Asimismo, plantea la dualidad como punto de partida de la cosmovisión de Mesoamérica: el hombre representaba la vida, la luz y el calor, mientras a la mujer se le relacionaba con la muerte, la oscuridad y el frío, pero ambos se complementan para existir.

El arqueólogo y curador Daniel Ruiz Cancino explicó que para el montaje en este recinto se reordenaron los núcleos temáticos y para tres piezas se fabricaron soportes de acrílico transparente que sostiene un espejo por debajo, para apreciar mejor los detalles.

«Son dos mujeres con torso desnudo; la primera está sentada y porta un faldellín o enredo que cubre sus genitales de manera frontal y posterior. La segunda, con el rostro pintado de color negro, una decoración corporal con líneas y el vientre con un triángulo partido, tiene una falda grabada de estrellas, que no se apreciaban por estar sentada», añadió.

La otra pieza es la única representación del acto sexual de la exposición, con una pareja en posición de cópula, por lo que el experto explicó que la intención de exhibirla «es mostrar las figuras como seres sexuales, más allá de su condición».

Los núcleos temáticos son: «Cuerpo y desnudez», «Los géneros y su rol», «Mujer y fertilidad», «Un mundo dual», «El hombre y el culto fálico», «Simbolismo de lo femenino», «La Conquista y el cambio» y «Sepulturas, reflejo de la dualidad sexual».

Entre las piezas exhibidas destaca la figura en piedra de un joven que se masturba, fechada entre el periodo Clásico Final (600 a 900 d.C.) y el Posclásico Temprano (900 a 1200 d.C.).

Mientras otra figura tallada en piedra en una sola pieza, que corresponde al Posclásico (900 a 1532 d.C.), habla de la dualidad. En ella se aprecian las caderas anchas, pelvis tallada y pechos de una mujer, pero también la forma de un falo,

De igual forma, se exhiben piezas de cerámica con variantes de los estilos Comala, Ortices-Tuxcacuesco y Lagunilla, entre otras; e incluye vasijas estilo Aztatlán, del periodo Posclásico (900 a.C.-532 d.C.), provenientes de Sinaloa, algunas de las cuales tienen una decoración policromada con representación zoomorfa que evoca lo masculino.

Finalmente, Ruiz Cancino afirmó que la trascendencia de la exposición radica en que, gracias a ella, «el público se ha dado cuenta de que existen otras áreas culturales prehispánicas como el Occidente, más allá de la connotación sexual-reproductiva de la misma».