Notimex 09.06.2015 – Una reflexión sobre la soledad y el olvido en el que viven los ancianos ofrece el conmovedor monólogo «Pacto de sangre», que anoche inició temporada en el Circulo Teatral, en la zona de la Condesa.

Se trata de una obra del escritor uruguayo Mario Benedetti (1920-2009) llevada a escena bajo la dirección de Ernesto Álvarez y protagonizada por el actor David Rencoret, quien da vida un hombre octogenario, quien vive su senectud desilusionado por lo que es y por lo que le rodea.

Es tal su desilusión que ha dejado de hablar a voluntad; un secreto que un día su nieto, también de nombre «Octavio», descubre y que para que no divulgue el abuelo le propone un pacto que acepta y que sellan con sangre y un abrazo.

Se trata de una reflexión sobre la vejez, sobre lo que se conoce de ella, a través de los mayores que todavía viven y acerca de lo que pueda ser la nuestra; una obra en la que se analiza a profundidad la postura que toma el abuelo «Octavio», ante el momento que le ha tocado vivir.

En escena se aprecia la vida de un hombre de barbas blancas de 84 años, postrado en su cama, un personaje que aun puede ir al baño, pero no ducharse y cuya diversión es recordar su vida, revisar algún detalle que se haya olvidado, pero que aún sigue vivo en la memoria. En lo que pareciera ser su recamara, una cama, una mecedora, un pequeño buro en el cual se haya el retrato de su esposa y una lámpara, este hombre de nombre «Octavio», con ojos llorosos, pero no de llanto, sino de vejez, hace un recorrido por su vida, desde su juventud hasta la vejez.

Este hombre ataviado con una pijama, con un pantalón en color gris y una bata en azul marino, quien supuestamente no puede hablar se encuentra en el olvido de todos, excepto de su nieto «Octavio», con quien pasa tiempo y hace un pacto de sangre para no revelar el secreto de su silencio voluntario.

Así pasa el tiempo hasta que un día un viaje aleja al nieto de «Octavio», quien sólo quiere morir, ya que la única persona con la que se comunicaba y que lo mantenía vivo ahora está ausente. Desde el inicio de este monólogo se observa a un hombre, un adulto mayor acostado en su cama y de inmediato hace creer que no puede hablar, cuando en realidad comienza a charla sobre su soledad.

Observa sus manos y afirma que algún día tocaron a varias mujeres las cuales hoy no recuerda y desconoce si aún viven; es un personaje que sostiene que la vejez, es sumergirse en una suerte de anonimato y cuyo «debacle» comenzó 14 años atrás cuando su esposa muere a los 68 años por un problema bronquial.

Para Rencoret, la idea de esta obra, radica en su interés por que el espectador sienta la soledad que viven los abuelos, «aquellos seres que están como muebles arrumbados». Su silencio, su orgullo, su mirada hacia atrás como si no existiera el futuro; el cambio que se produce a raíz del pacto con su nieto, un acuerdo que se sustenta en compartir palabras y que lleva al espectador a reencontrarse y a renacer la ilusión en el abuelo, es el mensaje de esta obra que ofrecerá funciones el 15, 22 y 29 de junio.