México, 18 Jun (Notimex).- Amante de lo místico y mágico, cuyo trabajo está fuertemente influenciado por la mitología, las leyendas y las creencias populares, Ramón Valdés Elizondo (Ciudad de México, 1976) celebró que en Latinoamérica exista una suerte de hermandad entre los escritores de literatura fantástica.

“El género fantástico es una veta monumental e inagotable, aunque solamente ha sido dominada por los autores europeos y norteamericanos. Sin embargo, ellos la han explotado siempre basados en la mitología de origen celta, nórdica, griega y otras más, de las que toman los mitos y leyendas, para hacer nuevas historias”, explicó Valdés.

Entrevistado en ocasión de la publicación de la primera entrega de su saga “Flor negra”, cuyo título es “El címbalo de oro”, que seguirá en 2016 con “El rey adivino” y en 2017 con “La hija de la noche”, el escritor comentó a Notimex que “sí podemos hacer literatura fantástica de alta calidad, sin seguir las reglas actuales”.

Valdés Elizondo, quien desde muy joven descubrió su gusto por la literatura y la pintura y a los 15 años ya tenía en la mano su primer proyecto de novela, señaló que “vamos a romper las reglas de la literatura fantásticas dictadas por Europa y Estados Unidos para crear obras latinoamericanas de este género a partir de nuestra gran riqueza cultural y nuestra hermandad”.

Entre líneas, eso pretende “Flor negra”. “Pero ante todo, divertir al lector de cualquier edad, porque la saga está hecha para eso, para entretener y hacer que el lector devore los tres libros que ya están terminados; el primero ya en librerías y los dos restantes en manos de los editores. Eventualmente, haré algunos cambios o adiciones”, abundó Valdés.

La saga habrá de cumplir su cometido, y Valdés así lo espera, “cuando el lector sufra o goce con la protagonista y cuando a través de la lectura se percate de la enorme riqueza cultural y nuestros seres fantásticos, todos esos que habitan en la mitología de toda la geografía nacional”.

A pesar de ser una persona social y dispuesta a charlar sobre temas de arte y cultura, el autor mantuvo su trabajo artístico oculto, hasta que a los 33 años, alentado por su esposa y algunos familiares, rompió esa rara timidez y comenzó a dar a conocer sus obras. Uno de los resultados iniciales es la publicación de “El címbalo de oro”.

Ramón Valdés Elizondo asegura que las culturas latinoamericanas, sobre todo la mexicana, tienen elementos fascinantes que no han sido correctamente explotados ni difundidos. “Nuestros mitos igualan o superan en potencia imaginativa, estética y dramatismo a los de cualquier otra parte del mundo. Por eso, mi intención es rescatarlos en historias que enamoren al lector”.

¿Por qué no hemos explotado la literatura fantástica? “Hay que ver que el máximo icono de la literatura sajona, William Shakespeare, sí habló de hadas y seres fantásticos, y la máxima figura en español, Miguel de Cervantes, hizo una burla a la novela de caballerías. Desde ahí hay una escisión: Europa hace literatura fantástica y nosotros realismo mágico”.

Para el entrevistado, llegó el momento en que ambas corrientes literarias se vieron agotadas. “Los seres fantásticos nuestros, tienen características más interesantes que los creados en Europa y Estados Unidos, pero los ignoramos porque a nosotros, desde la escuela, nos presentan todo lo maya y azteca en libros de texto sin atractivo ni contexto mitológico”.

Consecuentemente, abonó, los niños miran a esas culturas como cosa aburrida, sin algo que los atrape. “Urge una gran investigación para dar cuerpo y alma a seres legendarios como ‘Balam’, con sus 2.5 metros de alto, cabellos y barba como de raíces, piel de madera y ojos de obsidiana. Saber de esos seres es amar nuestra mitología”.

Así como pone a “Balam” en detalle para que los lectores se adentren en el universo de seres fantásticos, Valdés recrea no menos de 30 personajes como ese en “Flor negra”.

“Eso si hablamos del Sur y Sureste de México, pero también están en el Centro y el Norte del país, como en Perú, Argentina, Colombia y más países”.

Valdés Elizondo piensa, luego sueña y entonces escribe, inició esta aventura literaria cuando llegó a sus manos la leyenda del Rey Adivino de Uxmal, “texto de apenas ocho hojas, pero en el que encontré todo el potencial para poder construir una saga impresionante, que pudiera rescatar la riqueza de las leyendas del pueblo maya”.

Así comenzaron años de investigación, viajes a pueblos y ciudades, zonas arqueológicas y comunidades apartadas, “en los que descubrí rituales, seres fantásticos, dioses y demonios que nada piden en magnificencia, estética y potencia creatividad a los que han habitado en cualquier otra mitología del resto del mundo”.

Así germinó “Flor negra” trilogía épica y oscura donde fantasía y mitología mexicana se entrelazan con la realidad. “Nuestra riqueza cultural es enorme, pero no nos hemos atrevido a explotarla… los escritores latinoamericanos debemos comprender que si no nos arriesgamos a hacer algo distinto, vamos a caer en lo mismo…”.