México, 18 Jun (Notimex).- Como lo mencionó alguna vez Octavio Paz (1914-1998), Gunther Gerzso (1915-2000) es uno de los grandes pintores de América Latina, señaló anoche Mariana Sainz, subdirectora de exposiciones internacionales del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Entrevistada previo a una charla por el centenario de nacimiento del artista, realizada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, la funcionaria cultural recordó que Gerzso, junto a Carlos Mérida (1891-1984) y Rufino Tamayo (1899-1991), contrapuso su trabajo al movimiento ideológico-estético que caracterizaba al muralismo mexicano.

“Fue un pintor importante mexicano de origen alemán que llevó su pintura a otro nivel, sus obras pasaron por tener una identidad mexicana, en otro contexto al que se conocía”, señaló Sainz, quien además habló sobre la actividad teatral del artista.

Comentó que los museos de Arte Moderno y Carrillo Gil albergan en sus acervos la obra de este creador, que en 1978 recibió el Premio Nacional de Bellas Artes.

“Se trata de un artista que posee una gran producción pictórica la cual es conocida a nivel mundial, además fue escenógrafo de teatro y cine y muchas de las películas de la Época de Oro, las trabajó él”, indicó.

Asimismo, Sainz dio a conocer que recientemente la Cineteca Nacional adquirió 130 de sus bocetos de escenografías de teatro y cine de los años 30 y 40; bocetos que abordan obras de Moliere, de Shakespeare y otros personajes.

Recordó que Gunther se inició en México como surrealista por su cercanía con los artistas de esa corriente “y a partir de ahí desarrolló una identidad propia en su obra, que es conocida por ser abstracta a pesar de que se definió como surrealista”.

Por su parte, Carlos Palacios Velo, curador del Museo de Arte Carrillo Gil, y la investigadora Dina Comisarenco Mirkin, elogiaron el trabajo artístico del creador, en cuyos óleos incorporó aspectos de arte precolombino dentro de un marco surrealista y cubista.

En su oportunidad, el cineasta Jaime García mencionó que a Gunther no se le ha reconocido lo suficiente en el cine, a pesar de que, de manera honoraria, se le otorgaron dos premios Ariel, uno en 1994 y otro en 2000.

“El cine fue una de sus grandes pasiones. Él me contó que se imaginaba más como director de cine, pero acabó como artista plástico. Quizá fue en la escenografía donde encontró una manera de conjuntar varios intereses: la pintura, el grabado, el cine, la música: era un gran melómano.

“Tenía mucho dominio del espacio. De hecho, en el ámbito cinematográfico le decían ingeniero, porque su dominio del trazo parecía más de un técnico que de un artista”, refirió.

Comentó que si bien, empezó a pintar desde muy joven, su interés lo depositó en el cine, donde hizo más de 200 películas y colaboró con directores de la talla de Luis Buñuel (1900-1983), Emilio Indio Fernández (1904-1986), Roberto Gavaldón (1909-1986), Alejandro Galindo (1906-1999), John Ford (1894-1973) y John Huston (1906-1987).

“En el cine también fue clara su contribución, porque de pronto se deben considerar detalles que a veces nos parecen una aberración, como los presupuestos y costos.

“Si no podías hacer la película con el presupuesto que te señalaban, no te volvían a llamar, y finalmente era un trabajo. Con él aprendí dos cosas: la noción más integral de lo que debe ser la labor artística y el manejo de la concepción espacial a través de la lente”, dijo.