Más de 80 mil personas se entregaron al Charro de Huentitán en su concierto del adiós Un Azteca en el Azteca, en donde todo su público se volcó en aplausos, confirmando que fue muy oportuna la decisión de irse de los shows en vivo.

Entallado en un traje oscuro con decorados en oro y un moño blanco con su nombre, don Vicente Fernández dijo adiós a los escenarios el pasado 16 de abril con un concierto histórico en el Estadio Azteca. El intérprete de Mujeres divinas cantó durante cuatro horas lo mejor de su repertorio.

Por desgracia, Chente ya no pudo cantar más tiempo como él hubiera querido por el cansancio de sus piernas, pues solicitó a medio concierto que le acercaran una mesa y una silla para interpretar sentado.

“Hay una cosa que no se compra ni con todo el oro del mundo y eso ustedes siempre me lo han regalado sin que tenga que ponerles una pistola en la cabeza y eso precisamente es lo único que a mí me gustaría dejarles a mis hijos, para que el día que Dios me recoja digan con humildad, nosotros somos hijos de aquel señor que tuvo dos grandes vicios, trabajar y ser capaz de quedarse muerto en el escenario, tan sólo por llevarse a la tumba lo que más quiso en esta vida, su presencia, su cariño, su respeto y sus aplausos”.

Junto con el mariachi Nuevo Tecalitlán y con una orquesta de 15 de elementos, don Vicente cantó 54 temas a sus fans. El público se le entregó por completo desde que inició cantando el tema No me se rajar al filo de las 9 de la noche hasta que sonaron Las golondrinas a la una de la mañana.

“Soy cojonudo, muchas veces he tocado fondo, pero siempre les brindo mi mejor sonrisa y cuido mi garganta para no fallarles a todos ustedes».

Don Vicente estuvo muy bien acompañado de doña Cuquita y Vicente Jr., quienes estaban en primera fila.