Un ambiente emotivo al tiempo que apesadumbrado se vivió durante el velorio de don Germán Horacio Robles San Agustín, quien a los 86 años dejó este plano para heredar a su público un enorme legado artístico, recibiendo el último adiós de sus más cercanos en una agencia funeraria ubicada en la calle de Sullivan.
El cuerpo de don Germán arribó al recinto alrededor de las tres de la tarde.
“Fue muy emotiva la presentación de papá, entonces, le cantamos, dijimos anécdotas, empezamos a contar un poquito de la vida de mi papá, y como en vida o en muerte, leyenda es”, recordó Pablo Robles, su hijo.
La agonía que presentó el actor fue de cuatro horas, lapso en el que Pablo no se separó para apoyarlo.
“No lo vimos venir hasta que se estaba cayendo el telón, sinceramente todo el tiempo estuvimos con él, un día levantaba y el otro tenía el achuchón, el problema fue que tuvo una sepsis y contra eso ya no se puede, por ende, tomé la decisión de no pelear contra el destino”.
La última voluntad del primer actor será cumplida, pues sus cenizas serán llevados a Gijón, España, aunque se desconoce la fecha.
“No lo sé, lo que vamos a hacer es un día a la vez, con la pérdida de un padre, sea el que sea, no podemos ir más que un día a la vez, todavía no me doy cuenta que ya se fue y tengo que estar, con todo respeto, acá dando la cara”, refirió Pablo.
Al ser cuestionado acerca de cuestiones testamentarias, Pablo reveló “dejó todo en orden, posteriormente vamos a ver con nuestro notario”.
UN HOMBRE MULTIFACÉTICO
Germán Robles permaneció 55 años en los escenarios teatrales, campo que se negó a dejar pese a su éxito en el cine.
“Fue un actor completo que abarcó todos los géneros: pantomima, comedia, drama y comedia”, recuerda Benjamín Bernal.
El debut del español ocurrió durante 1952 en El mártir del calvario, una producción del español Enrique Rambal, cuyo hijo había puesto en jaque a la compañía debido a que abandonó el montaje donde daba vida a Cristo para protagonizar la historia en el cine. Fue entonces cuando eligieron a Robles para llevar el rol protagónico. “Primero se estrenó en el Teatro Arbeu. Había una escena que en aquel momento me pareció muy impresionante: la resurrección, donde Germán se elevaba”, rememora Mario Discua.
El periodista recuerda a Robles en otras producciones como La dama de las camelias, al lado de Dolores del Río, Miguel Manzano, Ada Carrasco y Carlos Bracho.
“En la Casa del Lago, dirigido por Alejandro Jodorowsky, le vi trabajar pantomima durante la década de los 70. Luego con 20 años de diferencia hizo Ricardo III”.
GRACIAS A UNA DAMA VINO LA INMORTALIDAD
Germán Robles participó en decenas de obras de teatro, aunque la pieza que marcó una etapa importante de su carrera fue La dama de negro.
Durante una década Germán Robles interpretó con singular éxito a Arthur Kipps, quien tras vivir aterrado por una experiencia de juventud decidió llevar su relato al escenario, apoyado por el director John Morris.
La historia que ha sido catalogada como un clásico del teatro de terror, viajó por toda la República Mexicana, por lo que que muchos fanáticos del entretenimiento vinculan al histrión con la propuesta creativa como uno de sus elementos más importantes.
Robles también formó parte de otras obras clásicas como Los hermanos Karamazov y Luces de Bohemia.