Irina Baeva llevó a cabo una charla llamada «¡Arriba Eva!», donde aborda los prejuicios de género en la historia y el empoderamiento femenino. La actriz de origen ruso comenzó su plática ante varias personas con el origen de la creación, de los primeros seres vivos y posteriormente el hombre. La novia de Gabriel Soto basó su charla con la leyenda de Lilith, la primera esposa de Adán; su historia aparece en algunos libros apócrifos de la biblia.

«Una mujer harta de violencia, una mujer fuerte que buscaba igualdad, que luchaba por sus derechos, decide ponerle un alto a la situación y que es lo que logra, ser convertida en un demonio, ya ven por donde va la cosa», comentó Irina Baeva en referencia a los fuertes señalamientos que ha recibido tras su romance con Gabriel Soto.

«La historia de Lilith es una leyenda pero la realidad es que esta situación nos toca vivirla a las mujeres, porque normalmente las mujeres que somos fuertes, las mujeres que luchamos por nuestros derechos y que buscamos la igualdad, normalmente somos rechazadas y nos convertimos en un diablo para muchos, a mí me paso desde que yo era muy joven, pero hace poco sucedió algo en mi vida privada que me convirtió en el peor de los demonios…por no haber hecho nada si les soy sincera».

Luego de explicar la forma en que la mujer se reveló desde la creación, habló de su propia historia.

Les platicó, yo me enamoré de un hombre separado, que con honestidad me dijo que lo único que lo unía con su pareja, era un papel.

«Por eso ambos decidimos iniciar una relación y ahí fue cuando, como Lilith, me convertí en demonio”.

Irina Baeva resaltó que para Gabriel Soto todo siguió igual, seguía siendo el mismo hombre, nadie le decía nada, caso contrario a ella.

Me convertí en una fácil, en una pu…, en una rompehogares, él siguió siendo el mismo hombre.

La actriz rusa mencionó también haber sido «crucificada» severamente por la opinión pública, solo por tener una relación con el ahora ex esposo de la también actriz Geraldine Bazán.

Irina Baeva invita a la paz, a que respeten, a que vivan y dejen vivir. «Falta mucho por hacer, falta que nos vayamos levantando todas, mira a la mujer que está enfrente de ti, detrás, al lado tuyo, esa mujer, igual que tú, está luchando por un sueño, igual que para ti no es fácil, no las critiques, no las perjudiques, apoya».

 

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