Ante la revelación que José Manuel Figueroa le hizo a nuestro director de espectáculos, Gilberto Barrera, en torno a que no ha podido conciliar el sueño y no ha podido guardar el duelo por la muerte de su padre, el compositor Joan Sebastian, el primogénito del llamado Poeta del Pueblo compartió una de las últimas pláticas que tuvo con su padre en relación a formalizar su vida personal.

“Sentar cabeza es uno de los pendientes que tengo con mi padre: formalizar mi vida y hacer las cosas como Dios manda, y me pidió que no tuviera hijos tan viejo, porque al tener hijos tan viejo, no te dejan morir en paz, y si algo voy a hacer, es cuidar a mis hermanos, te lo prometo”.

Ahora que velará por sus hermanos, dijo que quienes más le preocupan son justamente las más pequeñas.

“Ahí van. Las niñas me duelen, me duelen, por primera vez están viviendo un duelo fuerte”, aseveró.

Más que riquezas monetarias, el legado de su padre es musical, razón por la cual José Manuel platicó al respecto con Joan, afirmando que a él lo heredó en vida; además, confirmó que desde el pasado 13 de julio, día en que murió el de Juliantla, no ha podido tocar una guitarra.

“El testamento que me deja, el más importante, lo tengo guardado aquí en el corazón y puesto en mi alma y, gracias a Dios, el legado, lo que me heredó mi padre, pues me lo dio en vida: sus consejos, la música, que es el poder interpretar o plasmar lo que siento, lo que amo”.

Acerca de la fotografía que compartió en Twitter, donde captó a un fan de su padre abrazando la tumba, contó cómo fue que logró plasmar algo tan poderoso y genuino.

“Eran las cuatro y media de la mañana y decidí ir al panteón esperando encontrar un momento para compartir con mi padre y decirle cuánto lo amaba, que iba a hacer sus cosas. Llegué al panteón y vi a un muchacho que estaba cuidando a mi padre, me rompió el corazón y me di cuenta de cuánto amor le tiene el público a mi padre”, finalizó.