Livia Brito salió más viva que bonita, pues en las negociaciones para integrarse a la puesta en escena Burundanga, pretendía cobrar un sueldo más alto que el de la propia Rebeca Jones, quien lleva el primer crédito.

De acuerdo con fuentes allegadas a la producción teatral, luego de que Susana González informara que debido a las grabaciones de la telenovela Pasión y poder le resultaría imposible participar en las fechas ya pactadas, el productor Gabriel Varela inició una inmediata búsqueda con el fin de encontrar a la sustituta de González, quien sería la encargada de cumplir con parte de la gira por el interior de la República Mexicana y la temporada en la ciudad de México.

Las negociaciones arrancaron bien. Varela mostró a la cubana el texto y explicó todos los detalles de su personaje. El panorama cambió de inmediato cuando se tocó el tema más delicado en este tipo de pláticas: el dinero.

Para sorpresa del hijo de Salvador Varela, la protagonista de Muchacha italiana pretendía más que la propia Jones, además de llevar un crédito a la par, con el argumento de que su nombre ya tenía cierto peso en el espectáculo y, de alguna forma, debía compensar las pérdidas generadas por la gira.

Como era de esperarse, el productor puso el grito en el cielo al darse cuenta de la cuantiosa suma que la guapa actriz pretendía cobrar por función y optó por declinar su contratación.