Luis Miguel está inmerso en un mundo de misterio, es un personaje que cuida su privacidad al máximo grado y es muy reservado en sus palabras, asegura la periodista argentina Roxana Vázquez, titular de espectáculos del noticiero estelar Telenoche, del Canal 13 de Argentina, quien relata en exclusiva para BASTA! los detalles del encuentro que tuvo lugar el martes pasado al caer en la tarde en el Hotel Saint Regis Punta Mita, al norte de Puerto Vallarta.

Tras al menos ocho meses de negociaciones, la mesa de información de Telenoche logró el ansiado “sí” por parte del staff del artista.

“Durante todo el lunes me llamó el secretario del manager preguntándome los temas de la entrevista, los detalles y que estuviera cuatro horas antes de la cita. Yo no quise acceder a nada porque soy una profesional. El martes llegué al hotel, es difícil entrar, una vez que me anuncié me llevaron a una habitación escoltada por su personal. Ahí me dejaron esperando, al rato llegó el secretario del manager y me anunció la llegada del manager, o sea, todo estaba súper preparado, fueron muy amables, pero había una ola de misterio”.

En realidad, las limitaciones para la periodista apenas comenzaban. Con la llegada del manager del artista, llegaría asimismo una nueva ola de cuestionamientos. “Él llegó después de una hora, yo ya estaba muy fastidia da porque no me gusta esperar tanto. Él me pidió mi cuestionario, yo le respondí que no le mostraría mis preguntas, entonces me pidió no preguntarle de su vida privada, de sus hijos o de su novia”.

Siempre escoltada por dos elementos de seguridad, la argentina fue trasladada en un carrito de golf a la playa para dar inicio a la entrevista. Tras una espera de 20 minutos, en los que 25 personas ultimaron detalles como la posición de las cámaras o la iluminación, apareció el artista.

“Llegó caminando de una habitación, saludó fríamente y me dijo ‘hola’, saludó a todos los presentes, se sentó mientras toda la gente era retirada del set y nada más nos quedamos el manager, los camarógrafos del cantante, Luis Miguel y yo. Entonces empezó la entrevista”.

En los 20 minutos que duró la entrevista, Vázquez trató de abordar la mayor variedad de temas, desde política hasta las versiones de su muerte. El primer momento de tensión – revela Roxana– ocurrió cuando se le cuestionó su opinión sobre la guerra mediática que Donald Trump emprendió contra los inmigrantes latinos.

“Me miró desencajado y dijo que de política no hablaba, se puso nervioso”.

Sin embargo, el momento más incómodo llegó al cuestionarle sobre el tinitus, padecimiento que fue revelado recientemente.

“Lo vi muy tenso. En ese momento miró al manager dos veces, le hizo un gesto con los ojos como diciéndole que cortara la entrevista”.

Como lo había pactado con el manager, tres minutos antes de cumplirse el tiempo pactado la entrevistadora recibió una señal y procedió a cerrar la entrevista.

Tras concluir la grabación, solicitó al artista la fotografía del recuerdo, acto al que Luismi se resistió en primer momento.

“No quería, yo le dije que con todos mis entrevistados me tomaba una selfie, él respondió que no le gustaba, que se cuidaba mucho en ese aspecto. Insistí y finalmente accedió, el manager fue quien la sacó con su propio dispositivo, no con mi teléfono y finalmente me la enviaron después de cuatro horas y media”.

LA DESPEDIDA

La despedida fue igualmente fría, dice Vázquez, quien de inmediato fue regresada a la habitación donde fue enclaustrada largo rato.

“Fue de lo más raro porque me hicieron esperar tres horas para darme las imágenes de la entrevista, yo les pedía el video, pero me respondían que tenían que checar el material, entiendo que se pusieron a revisarlo con él por si había algo que no le gustaba. Después de tres horas me dieron mi material, pero en total fueron siete horas las que estuve en el hotel”. concluye.