Distrito, Federal.- Uno de los momentos más difícil en la vida de Silvia Pinal fue cuando una bala casi le pasó rozando, durante su matrimonio con Enrique Guzmán.

Este pasaje forma parte del libro Esta Soy Yo, que la actriz presentó este miércoles por la noche en la terraza de la librería Porrúa, en el Centro Histórico del DF.

«Un día él llegó con una pistola, me la aventó en la cara y como loco gritaba: ‘¡Tú no me quieres, lo que quieres es matarme, ¿verdad? Toma la pistola y hazlo!’

«Volvió a tomar el arma y me dijo: ‘Tómala así, apunta así y disparas!’ Y la pistola se disparó. La bala me pasó rozando, rompió un adorno del buró y uno de los cuadros japoneses que conformaban la cabecera de esa cama. Fue uno de los días más difíciles de mi vida», se lee en el ejemplar.

En la presentación, señaló que ella fue «lo dulce» en el matrimonio con Guzmán, y, sin profundizar en otros detalles, destacó que con él tuvo a dos hijos maravillosos.

«Vivimos una época muy linda, desgraciadamente surgieron cosas muy difíciles de superar y se acabó. Lo bueno es que él está bien, está casado y tiene otros dos hijos».

Pinal narra también las cuatro ocasiones que contrajo matrimonio, con hombres totalmente distintos: Rafael Banquells, Gustavo Alatriste, Enrique Guzmán y Tulio Hernández.

«(Rafael Banquells) era un encanto de señor, me doblaba la edad y me casé pensando en que sería libre, que llegaría a mi casa a la hora que fuera y haría todo lo que se me diera la gana, pero no fue así porque trabajé, trabajé y trabajé.

«Fui feliz, tuve una hija muy hermosa (Sylvia Pasquel), pero luego vinieron las diferencias de dineros. Yo estaba muy chamaca y no me gustaba compartir mi sueldo con la mucama, el chofer o la gasolina. Yo quería comprarme un vestido, unos zapatitos o algo. Total que me divorcié».

Esta Soy Yo es una recopilación de anécdotas graciosas, dulces, felices y dolorosas, en la vida personal y artística de la también productora.

A través de 384 páginas, comparte con el público sus recuerdos de afectos y amores que se entrelazan en un sinnúmero de eslabones que la han formado como mujer, empresaria y secretaria general.

Pero también como asambleísta, diputada, senadora, hija, madre, abuela, bisabuela, actriz, productora, cantante y sobre todo, como un ser humano que ha tratado de vivir sin herir a nadie.

Emocionada y sonriente, la artista platicó a la prensa que cuando representantes de la editorial le propusieron su autobiografía, se sintió preocupada y temerosa porque al hacerlo podría decir cosas que quizá desilusionarían a la gente.

«Pero yo quería decir la verdad y pude decir la verdad, porque cuando uno se pone a hacer un libro, tienes la obligación de ser tal cual eres y yo me siento feliz y satisfecha con el resultado».

Las fotografías que ilustran el texto abarcan todas las épocas de su vida: desde sus abuelos, sus padres, su niñez, juventud, amores, sus matrimonios, etapa adulta, nacimiento de sus cuatro hijos (Sylvia, Viridiana, Alejandra y Luis Enrique), sus nietos, bisnietos y en la actualidad.

Alejandra Guzmán consideró que ante las revelaciones que su madre hace de su padre, no cree que éste tenga que reclamarle algo porque al final ellos han tenido una vida por separado desde hace muchos años.

En las páginas de su texto, la originaria de Guaymas, Sonora revela que fue víctima de violencia doméstica y aprovechó para enviarles un mensaje a las mujeres que viven situaciones similares.

«Tienes que saber defenderte, decir adiós y salir con la frente en alto. No es posible que te golpeen, te insulten, te engañen y tú estés como mensa diciendo sí. Para eso no se viene al mundo, para eso no te puedes casar ni enamorarte.

«Luego de que me divorcié de Gustavo, al cabo de un tiempo me lo encontré, me vio con unos ojos muy hermosos y me dijo: ‘qué pendejos fuimos, japonesa. ¿Por qué nos divorciamos?’ Y asimismo me lo pregunté, y fue por mensa'», apuntó entre risas.

El triángulo amoroso que Pinal sostuvo con su hija Sylvia Pasquel y Fernando Frade también tiene un espacio en la biografía de la artista.

«Sin embargo, hay cosas que se tienen que olvidar y las debes dejar atrás porque la vida es otra cosa. El rencor, la envidia y todo eso, que se quede atrás».

Acerca de Pedro Infante, recordó que su abuelita cocinaba riquísimo y cuando el actor la pretendía siempre llegaba a su casa cuando ella no estaba.

«Mi abuelita me decía por teléfono: ‘Pedro está aquí, lleva una hora esperándote, ya le di tacos y no sé qué más hacer con él. Mi abuela lo adoraba y él le traía regalos preciosos como mantillas de los pueblos a donde iba con el avión. De hecho, la enterré con una mantilla que le había regalado Pedro, pues sabía que lo quería mucho, dejó recuerdos muy lindos».