Aunque su actitud provocadora le hizo valerse el apodo de la Madonna mexicana en los inicios de su carrera, la cantante Gloria Trevi fue una vez una joven conservadora que no aprobaba las relaciones prematrimoniales y que soñaba con casarse algún día de blanco.

«Considero que a las personas que critican o juzgan les falta experiencia. Yo alguna vez fui como ‘Doña Pudor’, y también criticaba a los demás. Soñaba que me iba a casar virgen y, cuando veía a una muchacha besándose con su novio en la esquina decía que era una pu*a. Pero cuando conocí el amor, pensé: ‘Ay, qué bueno. Y no soy pu*a’. ¿O sí? No, no lo soy», asegura la mexicana en una entrevista al periódico español El Mundo.

La complicada vida de Gloria, desde su salto a la fama como estrella juvenil con el grupo Boquitas Pintadas a su estancia de cuatro años en prisión acusada de abuso y corrupción de menores —cargos de los que fue absuelta—, no ha hecho más que reafirmar su fe, pero eso no significa que apruebe la actitud de quienes se escudan en la religión para juzgar a otros.

«Hay gente que se cuida del qué dirán y no tiene valores. Les importan las apariencias, y hay otras personas que tienen valores, aunque en la fachada les vaya mal. Por ejemplo, está la familia impecable cuya hija se queda embarazada y la hacen abortar para que nadie se entere. Esos son ‘maravillosos’, porque nadie supo nada. Luego está la familia que ayuda a su hija embarazada a tener el niño… Pero esos son unos cualquiera porque su hija es madre soltera. Yo no estoy de acuerdo con eso. Para mí los segundos son mejores que los primeros, que son asesinos… No me gusta juzgar. Pero son hipócritas», añade.