¿Por qué se me cae tanto el cabello? El estrés es el principal culpable de la caída y daños del cabello. Cómo combatirlo

¡El estrés puede ocasionar que perdamos hasta la mitad o tres cuartos de cabello! Y la caída no empieza el día del episodio de estrés, sino que puede tardar en reflejarse entre seis y ocho meses, explican los expertos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Eso quiere decir, que si estuviste muy estresada el año pasado, ¡ahora podrías empezar a sufrir las consecuencias!

¿Por qué el estrés ocasiona que se caiga el cabello?

Para entenderlo, primero es necesario comprender el proceso de formación del cabello que se da en tres pasos:

1. Crecimiento o fase anágena. Dura de dos a seis años. En cada folículo piloso (la parte de la piel de donde nace el cabello) crece uno o varios cabellos.

2. Descanso o fase catágena. Dura de dos a tres semanas.

3. Caída o fase telógena. Dura de dos a cuatro meses. El pelo se cae.

En promedio tenemos alrededor de 100 mil cabellos y perdemos entre 40 y 100 diarios. Pero, ¿por qué perdemos más cabellos cuando sufrimos estrés? Porque liberamos más sustancias que irritan el folículo piloso, facilitando la caída del cabello durante la fase telógena.

Cómo evitar la caída del cabello por estrés

Utiliza un peine de cerdas suaves y anchas u opta por cepillarte con los dedos.

No te hagas coletas demasiado apretadas, ni lo hagas diario.

Aplica gel de aloe vera en el cuero cabelludo por 45 minutos y luego enjuaga.

Aumenta tu consumo de vitamina B (pescado, huevo, cereales, yogurt) y ácido fólico (verduras de hoja verde).

Evita el uso de secadoras y planchas de pelo.

Masajea tu cabello con las yemas de los dedos al menos una vez por semana.

Toma en cuenta otros factores que también pueden estar ocasionando la caída del cabello: las condiciones ambientales, tu dieta, algunos medicamentos, la genética y la acción hormonal.

Visita a un especialista. Si crees que tu problema es más serio, consulta con un experto que te recomiende un tratamiento adecuado a tus necesidades. No pruebes nada que no te recomiende el médico.