El pecho y el escote son dos de los puntos débiles de la anatomía femenina y un reciente estudio publicado en el Huffington Post lo acaba de confirmar con evidencias científicas. En el caso de la mujer, los pechos envejecen más rápido que el resto del cuerpo.

Y es que desde siempre el pecho y el escote han sido dos de las zonas más castigadas del cuerpo femenino. Los cambios de peso y hormonales, el embarazo, la lactancia y la gravedad, sumados a los efectos nocivos de las radiaciones solares, afectan a esta delicada parte del cuerpo donde además la piel es mucho más fina y sensible.

Asimismo, es fundamental atacar el problema desde todos los frentes. Por un lado, si cuidas y nutres a diario la piel conseguirás que esté perfectamente elástica y que sufra menos con estos cambios. Mientras que con ejercicio físico mantendrás los músculos fuertes y en forma, logrando un pecho firme y bonito.

Aunque existen cosméticos específicos para la zona del pecho y del escote, es suficiente con aplicar una crema hidratante corporal tras la ducha. Eso sí, siempre con constancia y realizando un ligero masaje.

Por último, la protección solar es otro punto esencial para que el pecho y el escote tengan una apariencia joven. En este sentido, intenta evitar el topless y en caso de practicarlo no olvides aplicar un protector solar de amplio espectro y con UV muy alta (de 50+).