Los fumadores se renuevan día con día.  Hay casi mil millones de hombres que fuman y casi 250 millones de mujeres que realizan esta actividad en el planeta, según indica la Organización Mundial de la Salud, mientras que casi la mitad de los niños en el mundo, aproximadamente unos 700 millones son fumadores pasivos.

El humo que inhalan los pequeños de la casa, les provoca enfermedades como: asma, sinusitis, rinitis, tos o goteo nasal, además de incrementar sus resfrÍos y aumentar la posibilidad, en los niños menores de dos años, de desarrollar bronquitis o neumonía.

Los infantes también pueden presentar infecciones en el oído, ya que el humo inhalado irrita las trompas de Eustaquio, lo que provoca la obstrucción de las mismas, causando la  acumulación de líquido y por consecuencia la infección.

La American Academy Of Otolaryngology – Head and Neck Surgery destaca en un comunicado  que «los niños cuyos padres fuman medio paquete de cigarrillos o más por día tienen el doble de riesgo de hospitalización por una enfermedad respiratoria a los que no están expuestos a este humo».

¡No dañes su cerebro!

Si usted quiere que sus hijos sean unos genios, ¡deje de fumar!, ya que la American Academy Of Otolaryngology, también menciona que el  humo del cigarro afecta el desarrollo intelectual de los infantes, mostrando una ligera disminución de su rendimiento en la escuela. La academia destaca que los chicos que están más expuestos además padecen problemas de comportamiento, como la hiperactividad.
Si bien en apariencia los niños no sufren efectos por culpa del cigarro, el Programa Nacional de Control de Tabaco de Argentina, informa que  en los niños expuestos al humo del cigarro se aumenta 4 veces el riesgo de padecer cáncer de pulmón en la adultez. No condenes a tus niños por una decisión que ellos no tomaron y recuerda siempre fumar en un lugar ventilado y no dentro de casa.