Por la mañana nos ponemos una crema, por la noche otra. ¿Por qué habríamos de comprar dos distintas? ¿No alcanza con una?

«Las cremas para el día y las cremas para la noche tienen distintas composiciones, se adaptan al bioritmo de la piel», explica la docente de cosmética Susanne M. Dethlefs, que recomienda que la crema para el día contenga sí o sí un filtro contra rayos ultravioletas.

La crema de día también debería ser una buena fuente de protección de los agentes externos, y una buena base para el maquillaje, explica Dethlefs. «Por lo general contienen antioxidantes que protegen el cutis de los radicales libres y refuerzan los lípidos de la piel».

En cambio, durante la noche la tez se regenera y repara daños surgidos durante el día. «Por eso los cuidados nocturnos deberían respaldar ese proceso y ayudar a generar más colágeno», apunta Dethlefs.

Si uno quiere ahorrar un poquito y comprar una sola crema, la especialista recomienda un producto de aplicación doble. La crema de día no es tan conveniente, porque el filtro contra rayos solares no tiene ningún sentido por la noche.

«En ese caso, es mejor utilizar de día un maquillaje que tenga protección contra los rayos ultravioletas, porque la piel envejece más rápido al estar expuesta a esa radiación».