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Al ir de compras o bien al caminar por la calle, ¿te has por qué hay mujeres que siendo “gorditas” no tienen panza y si la tiene la forma de ésta es diferentes a otras?

Aunque parezca inverosímil, existen diferentes tipos de panza; la grasa que se acumula en esta área es visceral y factores como la herencia y las hormonas influyen en su formación, así lo afirma la Harvard Health Publication.

 Ahora, descubre cuál tienes tú y cómo reducirla…

1.   Vino

Ésta tiende a sobresalir hacia adelante; además se produce un menor aumento de la parte inferior, cadera y muslos. Si la observas con detenimiento parece que llevas cargando una especie de caldero u olla.

Su origen se debe a un exceso en el consumo de alcohol, y de acuerdo a varios estudios realizados en Dinamarca, las mujeres que beben más de 12 unidades en un sola día al mes, aumentan hasta 4 centímetros de cintura.

2. Por hinchazón

 Tu abdomen es prominente y se proyecta hacia afuera, y en tu piel experimentas una sensación de estiramiento (como si se fuera a romper). En otras palabras, sientes que hay un globo dentro de ti.

Generalmente despiertas con un estómago plano el cual a lo largo de la jornada se empieza a hinchar. Para evitarlo, reduce tu ingesta de comidas irritantes y que fermenten (leche, chiles…). Reduce el chicle, este aumenta aire en tu interior.

3. Estrés

Sobresale de la parte delantera, pero es blando (como flácida); a menudo inicia desde abajo del busto y forma una “llanta” alrededor de tu cintura.

Al estar estresada la grasa se acumula en tu abdomen bajo y cercas del hígado. Para evitarlo debes reducir tu ingesta de calorías y procurar realizar acciones que te tranquilicen; ejemplo, meditar.

4.  “Pera”

Es frecuente en mujeres delgadas, y consiste en un pliegue alrededor de la línea del bikini, justo en la parte inferior del abdomen.

Su origen tiende a ser genético o bien como consecuencia de un desequilibrio en los niveles de estrógeno. Reduce su presencia dejando de comer alimentos ricos en grasas saturadas, y en cambio aumenta el consumo de semillas y vegetales de hoja verte.

5.  Tiroides

Tu estómago no es lo único grande, aunque sí es lo más pronunciado.

La tiroides es una glándula que produce una hormona llamada tiroxina y es la encargada de controlar el peso.

En este caso, como en los anteriores, antes de recurrir a una dieta es esencial que acudas a un experto de la salud ya que puede existir otras condiciones como diabetes e hipertensión que debes tomar en cuenta. ¡Cuídate!

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