Cuando las personas se realizan tatuajes, perforaciones, escarificaciones e implantes corporales corren el riesgo de presentar infecciones, alergias y mala cicatrización, advirtió la dermatóloga Rosa María Ponce Aguilera.

Las lesiones pueden infectarse incluso si los instrumentos punzocortantes que se emplean están debidamente esterilizados y de no tratarse a tiempo, pueden evolucionar a un mal sistémico, expuso la académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En entrevista incluida en la Gaceta UNAM, detalló que aunque las infecciones más comunes son las bacterianas, en algunos casos pueden presentarse otras por virus de hepatitis y VIH que se derivan luego de compartir el objeto punzocortante; por fortuna, estas últimas ocurren cada vez menos, apuntó.

Las alergias a las tintas con las que se hacen los tatuajes son otra complicación muy común: si una persona es sensible a ellas puede desarrollar dermatitis porque el organismo no las reconoce como propias, explicó, y dijo que en la zona genital suelen presentarse muchas alergias al níquel.

De acuerdo con la especialista, las tintas de color son las más agresivas, ya que están hechas a base de metales, mientras que las menos dañinas son las tinturas negras a base de carbón.

La también integrante del subcomité académico de Dermatología del Posgrado de Medicina de la máxima casa de estudios aclaró que la tinta negra no es factor de riesgo para el cáncer, pero señaló que podría enmascarar una anomalía cutánea, como la evolución de un lunar maligno, por lo que recomendó no tatuarse encima de lunares.

Ponce Olivera advirtió que los sitios más delicados para realizarse estas modificaciones corporales son los cercanos a los ojos, al nervio facial y a las arterias facial y lingual, así como la zona genital; indicó, por ejemplo, que lesionar el nervio facial puede causar parálisis.

Actualmente los tatuajes pueden ser removidos con técnicas láser y las cicatrices que dejan las perforaciones, que son similares a las del acné, también se puede reparar, no así las marcas por escarificación que son huellas permanentes, comentó.

La académica universitaria aconsejó consultar al dermatólogo en los siguientes casos: si tras la modificación corporal, persiste el dolor, enrojecimiento y hematomas y también si hay si exudado en la herida o manchas recientes.