Los hábitos son parte de tu vida diaria, sin embargo, hay algunos que no son tan buenos. Lejos de los clásicos fumar, beber, morderse las uñas, existen hábitos que podrías no considerar tan negativos, pero en realidad terminan siéndolo, conoce los malos hábitos que dañan tu salud y debes dejar, ¡ya!

Dicen que los seres humanos somos criaturas de hábitos y en realidad es así, pues al final no son más que costumbres adquiridas con el tiempo. En este grupo podemos ubicar lavarte los dientes antes de dormir, ir al baño al levantarte, quitarte los zapatos en cuanto llegas del trabajo, pues muchos de ellos los llevas haciendo desde niña.

Sin embargo, hay otros que llegan conforme crecen, como dormirte tarde por leer o ver una serie, hacer ejercicio, comer un chocolate después de la cena. Sin importar si son viejos o más recientes, todos permanecen en tu vida gracias a que tu cerebro creó una red de conexiones entre tus neuronas que lo vuelven una acción automática.

El problema es que no todos los hábitos son tan inofensivos, aquellos considerados no saludables, te pueden dañar, pues contrario a los saludables que mejoran tu salud física, mental o emocional, repercuten negativamente en tu salud. Entre los clásicos están comer demasiada azúcar, fumar, beber, ver televisión en exceso, desvelarte todo el tiempo.

Tristemente no son los únicos, así que, si alguno de éstos forma parte de tu vida, quizá deberías repensarlo:

Pasar tu tiempo libre frente a la televisión

No se refiere a llegar y ver una serie después del trabajo, sino pasar todo tu fin de semana frente a la pantalla y únicamente pararte a comer e ir al baño.

Las consecuencias no sólo son el riesgo de que con el tiempo tus jeans no te queden, según científicos de la Universidad de Harvard, si pasas más de dos horas al día viendo la tele en tu sillón (o cama), aumentas un 20% el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y 15% enfermedades cardiacas.

Y si eres de quienes se sigue el fin de semana trabajando en casa, malas noticias: los científicos consideran que podría tener un efecto similar. Además, también estaría afectando tus relaciones sociales y cambiar las salidas con tus amigos por una pantalla, podría afectar tu ánimo y salud.

La mejor recomendación es reducir a menos de 2 horas al día de televisión y combinarlo con un mínimo de 30 minutos de actividad física moderada… Y claro, evitar las palomitas, papas o cualquier botanita mientras te avientas tu serie favorita.

Pagar todo con tarjeta de crédito

En especial si ya no puedes con los intereses acumulados; si crees que esto no tiene nada que ver con tu salud, detente un poco. La Universidad de Rutgers, Nueva Jersey, descubrió, a través de una encuesta, una relación entre el estrés financiero y problemas de salud como hipertensión, insomnio, dolor de cabeza, problemas de digestión, úlceras, comer en exceso, aumento o pérdida de peso.

Considerando que muchos de estos síntomas son relacionados con el estrés, no es algo tan ilógico, ¿no crees? Al final de cuentas, cuando tus deudas se vuelven un problema es algo en lo que no puedes (ni te permite el banco) dejar de pensar, pues surgen miedos sobre lo que podría pasar y vives pensando en cómo solucionarlo.

Y justo ese último punto es la clave para acabar con el daño a tu salud, buscar una manera de arreglarlo, empezando por dejar de usar tus tarjetas de crédito, acercarte al banco para ver qué solución pueden encontrar y armar un presupuesto para ajustarte a él y poco a poco salir de deudas.

Comer mucha comida rápida

Sí, la vida a veces te pone en situaciones donde no te queda de otra más que comer una hamburguesa o pedir una pizza porque llegaste exhausta del trabajo. Sin embargo, cuando esto se vuelve un hábito y prácticamente 5 de 7 días a la semana comes este tipo de comidas, estás poniendo en riesgo tu salud.

La comida rápida se caracteriza por ser alta en calorías, grasa, sal, azúcar, por lo tanto no es una sorpresa que te dañe. Entre los riesgos más conocidos son el sobrepeso y obesidad, pero también hay otros como el cáncer. Según investigaciones, las personas que comen una mayor cantidad de comida rápida, tienen mayor riesgo de cáncer colorrectal, del tracto respiratorio y de estómago; además, en el caso de las mujeres, también de cáncer de hígado y mama posmenopáusico.

Y no sólo eso, según un estudio realizado por universidades españolas, este tipo de comida incrementa en un 51% el riesgo de sufrir depresión.

Si quieres evitar estos daños a tu salud, comienza un cambio de hábitos donde una alimentación balanceada basada en alimentos naturales, como frutas, verduras, granos enteros y proteínas, sea tu prioridad y deja la pizza para aquellas ocasiones especiales.

Hacer cosas que no te hacen feliz

Todas las personas deben hacer en algún momento alguna tarea que no les agrada, el problema es cuando esto se convierte en tu día a día. Es decir, trabajas en un lugar donde vives estresada, o estás en una relación preocupada por el pasado con tu pareja.

Según especialistas, llevar una vida infeliz libera hormonas del estrés, las cuales aumentan la presión arterial y el azúcar en sangre, además de disminuir la digestión e inmunidad, lo cual se refleja en problemas digestivos y enfermedades frecuentes.

¿La razón? El estrés es una respuesta de tu organismo ante situaciones que podrían significar una lucha o huida, por lo tanto, cuando se manifiesta poco tiempo, te ayuda a reaccionar, pero a largo plazo causa daños en tu salud. Eso sin mencionar las afectaciones emocionales y mentales.

Por lo tanto, si te identificas con esta situación, es momento de tomar las riendas y cambiar las cosas en tu vida. Un buen primer inicio es aprender a controlar tus emociones y estrés, por ejemplo, a través del yoga o la meditación.

Tomar demasiadas medicinas

Ya has escuchado sobre la importancia de no automedicarte, pues puedes causar daños a tus riñones e hígado, además de desarrollar una resistencia a los antibióticos. Sin embargo, también es importante evitar el consumo excesivo de medicamentos, en especial cuando se trata de analgésicos o aquellos para el dolor.

El principal riesgo que corres, en especial si se trata de aquellos que se compran con receta, es volverte adicta, pero también aumentas la probabilidad de tener úlceras, sangrado gastrointestinal, hipertensión e incluso ataques cardíacos.

En el caso de los analgésicos de venta libre (paracetamol, aspirina o ibuprofeno), según el sitio MedlinePlus, las consecuencias podrían ser daño en uno o ambos riñones, llamada nefropatía, en especial si tomas 6 o más pastillas al día por más de 3 años, lo cual puede suceder si sufres dolor de cabeza o espalda crónico, o periodos menstruales dolorosos.

Si sufres de dolor y aún no tienes un diagnóstico y tratamiento adecuado, lo mejor es consultar a tu médico para encontrar una solución menos agresiva para tu organismo.

¿Lista para cambiar tus malos hábitos? Comenzar un nuevo hábito cuesta trabajo, sin embargo, no es imposible y poco a poco será parte de tu vida, inténtalo.