Aquello de que los infartos son cosa de hombres de la tercera edad, cada vez está menos vigente. Una nueva investigación dice que los ataques al corazón no solo están aumentando entre las personas más jóvenes, cada vez más mujeres los padecen.

En las últimas décadas las tasas de ataque cardíaco entre personas de 35 a 74 años han disminuido en Estados Unidos, pero las investigaciones sobre la incidencia en edades menores eran escasas, de manera que un grupo de especialistas de la Universidad de Carolina del Norte, la Escuela de Medicina de Harvard y otras instituciones se propuso indagar. Así descubrieron que los afectados por ataques al corazón eran cada vez más jóvenes.

Sameer Arora, autora principal del estudio, dice que los hallazgos no solo son preocupantes, también “nos dicen que debemos centrar más la atención en esta población”.

Para hacer la investigación, usaron datos de un estudio multiestatal de más de 28,000 personas hospitalizadas por ataques cardíacos, entre 1995 y 2014. El 30% de esos pacientes eran jóvenes, con edades de entre 35 y 54 años.

En el caso específico de las mujeres con ataques al corazón, la incidencia en pacientes jóvenes pasó de 21% a 31%, un aumento mayor que en los hombres jóvenes. Además, las mujeres jóvenes tenían menos probabilidades que los hombres de recibir medicamentos para reducir los lípidos, como antiplaquetarios, o bloqueadores beta, o exámenes como angiografía y revascularización coronaria. Las razones podrían ser varias.

“Tradicionalmente, la enfermedad de las arterias coronarias se considera una enfermedad del hombre, por lo que las mujeres que acuden al servicio de urgencias con dolor en el pecho no se consideran de alto riesgo”, dijo la investigadora. Otro factor es que el infarto se manifiesta de forma diferente: “Es más probable que las mujeres presenten síntomas atípicos en comparación con los hombres, y es más probable que se omita su ataque cardíaco”.

El reto: cuidar la salud cardíaca femenina

Para Ileana L. Piña, cardióloga y profesora en el Centro Médico Montefiore de Nueva York que no participó en la investigación, este estudio es una llamada de atención a los médicos, especialmente a los varones, para estar más atentos a los síntomas de la enfermedad cardíaca en las mujeres. “El asesino número uno de las mujeres no es el cáncer de mama o el cáncer uterino; el asesino número uno de las mujeres es la enfermedad cardíaca”, explicó en un comunicado de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por su sigla en inglés).

La especialista advirtió que, de no prestarse atención a esta realidad, la tendencia continuará. Por eso también es necesario que las mujeres tengan más presencia en futuros estudios sobre enfermedades del corazón.

Otro de los puntos que toca el estudio es que la presión arterial alta y la diabetes están aumentando entre todos los pacientes que tenían ataques cardíacos. Y, en comparación con los hombres, las mujeres jóvenes tenían incluso más probabilidades de tener presión arterial alta, diabetes y enfermedad renal crónica.

Piña recomienda a sus pacientes, y a las mujeres en general, que mantengan un peso saludable y eviten el sedentarismo para cuidar su corazón y evitar enfermedades como diabetes e hipertensión. Pero mantener la buena salud puede ser todo un reto, pues muchas deben alternar su vida profesional con la crianza de los hijos y el trabajo doméstico: “Necesitamos enseñar a las mujeres a cambiar su actitud respecto a la salud y cuidarse a sí mismas. Si no lo hacen bien, sus familias tampoco lo harán bien”.