El cambio de horario de verano se realizará la madrugada del domingo 28 de octubre, por lo cual deberás retrasar una hora el reloj y tendrá vigencia hasta el 7 abril del 2019.

Aunque este cambio supone desajustes neuronales y hormonales, ya que se tienen más horas de luz y menos de oscuridad, especialistas señalan que las alteraciones se mantienen por tres o cuatro días.

El cambio de luz ocasiona problemas de sueño y digestivos, fatiga, irritabilidad o dolor de cabeza. Estos afectan más a niños y adultos mayores porque su cerebro es más sensible a los cambios”, explica José A. López, vicepresidente de la Asociación Española de Siquiatría Privada.

Para mantenerte ajeno a estas reacciones, es importante tomar medidas para que el horario de verano no afecte tu salud.

No tienes que cambiar tu rutina de sueño

Tu necesidad de sueño no cambia de invierno a verano, por eso es esencial mantener un horario regular los siete días de la semana, explica Colleen E. Carney, director del Laboratorio del Sueño y Depresión en la Universidad de Ryerson en Toronto, Canadá.

Agrega que si regularmente duermes siete horas al día y ese tiempo es suficiente para recuperarte, no intentes pasar más de nueve horas en la cama pensando que es así vas a recuperar energías.

Toma tus alimentos en el horario habitual

Toma en cuenta que el tiempo se adelanta una hora, pero tu reloj interno no, por ello trata de ajustar el horario de tus comidas. Por ejemplo, si regularmente comer a las tres de la tarde, intenta hacerlo a las dos, así no alteras el trabajo al que está acostumbrado tu aparato digestivo.

Anticipa tu descanso

Carney reconoce que la mayoría de las personas toleran el cambio de horario y se recuperan rápido, pero para prever alguna alteración recomienda acostarte 15 minutos antes a lo acostumbrado y levantarse 15 minutos más temprano. Así en cuatro días te habrás ajustado.

Dosis de melatonina

En casos de que el cambio te afecte notablemente, especialistas sugieren tomar una dosis de melatonina, por uno o dos días. Esta hormona regula los ciclos de sueño y vigilia en las personas sensibles. Todo debe ser bajo supervisión médica, señalan Elisabeth Herrero y Jordi Esquirol, especialistas en Medicina Familiar y Preventiva.

Realiza actividad física moderada

Mantenerte activa con ejercicio físico leve ayuda a ajustar tu reloj interno porque favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor que interviene en el control del sueño y vigila. Conviene dar una caminata, aconsejan Herrero y Esquirol.

Especialistas afirman que la mayoría de las personas se ajustan rápidamente al horario de verano, aunque en la primera noche podrían sufrir alteraciones en el sueño. En estos casos lo ideal es tomar una siesta para recuperar las horas pérdidas.