Que hay obesidad o diabetes en el mundo no es nada nuevo, que los productos enlatados son menos sanos, por supuesto, pero lo cierto es que con el ritmo de vida que llevamos las mujeres de hoy en día, es difícil no caer en la tentación de abrir de vez en cuando alguna lata y ahorrarte todo el trabajo y tiempo que conlleva la preparación de una comida sana y elaborada.

Yo no suelo comer comida enlatada, pero después de ver esta información, creo que lo haré mucho menos. Es más, procuraré comprar productos que vengan en formato de cristal en lugar de latas, al menos para evitar el bisfenol A. Y no porque crea que así evitaré comer más química, no. Porque la química la respiramos, la comemos y vivimos con ella, más bien es porque si más gente hiciera lo mismo, a lo mejor conseguiríamos que las empresas hicieran cambios y dejaran de utilizar este producto que se sabe es muy malo para la salud aunque todavía no sabemos en qué cantidades ni que efectos negativos puede llegar a tener en el ser humano.

 Para entender un poco de que va todo esto es importante saber que unos investigadores de Harvard, en su interminable búsqueda por encontrar soluciones a los problemas, han efectuado un experimento para saber en qué porcentaje se podría llegar a encontrar el bisfenol A (BPA) en el cuerpo humano después de ingerir sopa (enlatada) durante cinco días.

Al parecer 75 voluntarios que se ofrecieron durante cinco días seguidos a tomar de esa sopa luego estuvieron otros cinco días tomando sopa casera, no enlatada. El resultado fue que mientras ingirieron sopa enlatada se incrementó en su orina un porcentaje de “1.221%” más de bisfenol A (BPA), que cuando tomaron sopa casera.

Para entender aún más por qué este elemento es malo para la salud, es importante puntualizar que según los expertos esa cantidad de BPA que sale en este estudio no es suficiente para determinar qué cantidad es la necesaria para que llegue a ser toxica en el ser humano, pero lo que sí se sabe es que tras varios experimentos con animales, se ha relacionado el BPA con problemas hormonales, cardiovasculares, de obesidad y de diabetes.

Además, al parecer se producen cantidades muy altas de ese elemento en todo el mundo, por este motivo los investigadores están realizando estudios para determinar si podría estar esa sustancia detrás de los problemas de obesidad y diabetes que azotan nuestro tiempo.  Con los resultados en mano, tanto el experimento con los 75 voluntarios como los resultados de laboratorio con animales demuestran que hay que seguir investigando y estudiando los efectos negativos de esa sustancia, la cantidad necesaria para que sean tóxicos en el cuerpo humano y qué productos llevan más concentración de BPA, para que podamos evitar, en lo posible, tomar alimentos que estén enlatados con esa sustancia.