Hace unos pocos días me sucedió algo que prendió una campanita de alarma en mi cabeza y me dejó pensativa: no logré recordar la cara de una persona. Platicaba con una compañera de trabajo y cuando mencionó a un alumno al cual ambas le damos clase, yo pude recordar perfectamente su nombre, cuál era su carrera y qué semestre cursaba; pero su cara parecía haber desaparecido de mis recuerdos. Estuve varios minutos intentando visualizar al alumno en cuestión pero me fue imposible, era como si su imagen hubiera desaparecido de mis recuerdos.

Debo confesar que este hecho que podría parecer insignificante, me dejó particularmente turbada. Y mi primer pensamiento fue: “¿Podrá ser este un síntoma precoz de Alzheimer?” Hay enfermedades que con solo nombrarlas causan temor, el Alzheimer es seguramente una de ellas. Así que después de este episodio, decidí darme a la tarea de conocerlo mejor. Si a ti también te ha pasado algo similar, o si simplemente deseas saber más sobre esta enfermedad y sus síntomas iniciales, este artículo podrá darte algunas claves.

Iniciemos por aclarar qué es esta enfermedad

El Alzheimer es una enfermedad autodegenerativa que provoca la pérdida de células nerviosas del cerebro. Su evolución es lenta y puede llevar a problemas de memoria, reflexión y toma de decisiones; así como cambios en el comportamiento, el estado de ánimo y la capacidad para realizar tareas cotidianas. Generalmente es una enfermedad de desarrollo gradual, que puede durar hasta 20 años, y se divide en tres etapas: inicial, intermedia y avanzada; y con efectos diferentes sobre la memoria, el pensamiento y las capacidades del enfermo.

La buena noticia es que a lo largo de nuestra vida, todos podemos experimentar olvidos o dificultades ocasionales para recordar una palabra o un nombre sin que esto signifique un síntoma de la enfermedad. Es decir, si en un proceso de olvido normal podemos no recordar el lugar exacto donde pusimos las llaves y buscarlas como locos hasta encontrarlas en un lugar habitual o lógico; una persona que padece de Alzheimer habrá colocado las llaves en un lugar completamente inusual como el baño o el horno, e inclusive encontrándolas podría serle imposible recordar su función.

Entonces si los simples olvidos no son indicativos, ¿cuáles signos pueden indicarnos la necesidad de acudir al médico para una evaluación? Los más significativos son: cambios en la personalidad y el estado de ánimo, deterioro de la capacidad de movimiento, dificultad para comunicarse, poca energía, pérdida de memoria, problemas de atención y orientación, incapacidad para resolver operaciones matemáticas sencillas, dificultad para leer bien o comprender la relación de los objetos como distancias o colores.

Si se presenta más de uno de estos problemas; y especialmente si estos aumentan en frecuencia o gravedad, si interfieren con nuestras actividades diarias o causan impresión en quien está a nuestro alrededor, es una buena idea acudir al médico. Otro elemento  a considerar es que, una vez que aparecen los síntomas, estos aumentan en intensidad a medida que se pasa de una etapa a otra de la enfermedad.

Así que si olvidas el nombre de alguien o extravías las llaves del auto saltuariamente; es más probable que se trate de cansancio, estrés o poca atención. La mejor recomendación en estos casos es emprender nuevas actividades que representen un reto para tu cerebro, leer un buen libro, hacer ejercicio físico y dormir bien.