Si bien dormir cerca de ocho horas por noche es muy importante, una nueva investigación sugiere que irse a la cama y despertarse a la misma hora cada día es igual de esencial para la salud.

El estudio de más de 1,900 adultos mayores encontró que los que no tenían un horario regular para irse a la cama y levantarse tenían más peso, un azúcar en la sangre más alto, una presión arterial más alta y un riesgo más alto de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular en un plazo de 10 años.

Quizá la obesidad perturba al sueño, comentó la autora principal del estudio, Jessica Lunsford-Avery, profesora asistente de psiquiatría y ciencias conductuales en la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

“O como sugieren ciertas investigaciones, quizá dormir mal interfiere con el metabolismo del cuerpo, lo que puede conducir al aumento de peso, y se trata de un círculo vicioso”, añadió en un comunicado de prensa de la universidad.

“Esperamos comprender lo que sucede a nivel biológico con más investigación, y entonces quizá podamos decir qué sucede primero, o cuál es la gallina y cuál es el huevo”, comentó Lunsford-Avery.

Las personas que dormían de forma irregular también eran más propensas a decir que sufrían de depresión y estrés que las que mantenían unos patrones regulares de sueño.

En términos de la raza, la mayor proporción de las personas que dormían de forma irregular eran negros, en comparación con los blancos, los estadounidenses de origen asiático o los hispanos, encontraron los investigadores.

Los hallazgos muestran una asociación entre un sueño irregular y la salud, pero no pueden probar que un factor provoque al otro, advirtieron los investigadores.

“A partir de nuestro estudio no podemos concluir que la irregularidad del sueño resulte en riesgos para la salud, o si las afecciones de salud afectan al sueño”, apuntó Lunsford-Avery. “Quizá todas esas cosas se impacten entre sí”.

En el estudio, los participantes, de 54 a 93 años de edad, usaron unos dispositivos que registraron los horarios de sueño, con una precisión de minutos. Esto permitió a los investigadores precisar los horarios de sueño exactos.

Los investigadores también registraron cuándo los participantes se iban a la cama, y cuánto dormían. Encontraron que las personas con hipertensión tendían a dormir más, y las obesas tendían a acostarse más tarde.

Pero de todas las cosas que el equipo midió, mantener unos horarios regulares de sueño resultó ser el mejor predictor de la salud cardiaca y metabólica. Las personas que dormían de forma irregular experimentaban más somnolencia diurna y eran menos activas, quizá porque estaban cansadas, señaló Lunsford-Avery.

El informe aparece en la edición del 21 de septiembre de la revista Scientific Reports.