Katy Perry, de 28 años, lleva mucho tiempo siendo muy buena amiga de Rihanna, de 25. Ambas son compañeras de profesión y de alguna que otra juerga, aunque sus estilos de diversión han ido divergiendo con los años. Como todas amigas han tenido riñas, aunque algunas mucho más fuertes que otras.

El día que Rihanna volvió con su ex, Chris Brown, después de que éste le hubiera pegado, Katy se echó las manos a la cabeza; pensaba que estaba cometiendo un grave error, y así se lo comunicó. Esa relación se metió entre ellas y enquistó su amistad, alejándola a la una de la otra ya que Rihanna hacía oídos sordos y Katy no paraba de decirle que no aprobaba lo que hacía.

Para empeorar la situación, Katy declaró a la revista Elle que no pensaba salvarla ni ayudarla nunca más con sus problemas de hombres, que se las arreglara sola.

Tuviera o no razón Katy Perry, con el tiempo se reconcilió con Rihanna, aunque siguieron llevando un estilo de vida diferente. Rihanna incansable juerguista, declarada amante de la marihuana y bebedora insaciable, contrasta con Katy, más tranquila en su vida personal, con un divorcio ya a sus espaldas y amante de la meditación.

SIEMPRE ESTÁ ALEGRE

Ahora Katy ha declarado a Elle muchos de los secretos inconfesables de Rihanna: «Siempre la veo y pienso ¿cómo está siempre tan alegre? ¿Siempre tan feliz? Todos sabemos toda la mariguana que fuma.»

«También sabe todo el mundo que no duerme, sube fotos a las 4 de la mañana a Instagram», añadía evidenciando la vida más desestructurada y sin ningún tipo de disciplina que lleva su amiga.